La madre naturaleza no da tregua y golpea a unos 4,000 pobladores de este municipio.
Y es que cuando se esperaba que todo volviera a la normalidad, luego de que la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) sacara de la alerta amarilla al departamento de El Paraíso, la naturaleza cambió las cosas.
Eran las cinco de la tarde cuando sobre la aldea Las Crucitas, ubicada en el kilómetros 73 de la carretera que del municipio de Danlí conduce a la ciudad de Tegucigalpa, comenzó a caer una fuerte lluvia. Según Yeni Irías, pobladora, en la historia de la comunidad nunca se había visto tanta cantidad de agua y la fuerza con que cayó.
Irías aseguró, pese al fuerte aguacero, que se sentía segura dentro de su casa, pero nunca pensó lo que sucedería después de la tormenta.
“Luego que término de llover se vino un fuerte vendaval que comenzó a levantar los techos de algunas viviendas, entre ellas la nuestra”, expresó con tristeza la señora. La entrevistada menciona que al ver cómo salían volando las laminas que cubren el techo de su casa, buscó un lugar seguro para resguardarse.
Los fuertes vientos solo duraron unos cinco minutos, suficientes para causar grandes daños a la infraestructura y flora de la aldea.
Daños
En Las Crucitas existen unas 260 viviendas, de las cuales siete resultaron con daños en la infraestructura y con sus techos destruidos. Los daños no fueron exclusivos para las viviendas, sino que afectaron edificios comunitarios, entre los que se destacan iglesias, el centro de salud y el centro comunal.
La parroquia San Judas Tadeo fue uno de los centros comunitarios más dañados. Carmen Sánchez, encargada de la iglesia, destacó que una parte del techo de la ermita cedió a los fuertes vientos, lo que provocó pequeñas inundaciones en el interior.
“El altar mayor y el santuario estaban completamente llenos de agua, por lo que nos vimos en la necesidad de trasladar al Santísimo a mi casa, puesto que todo el lugar se estaba mojando”, relató la señora. También se reportaron daños en el centro de salud y el centro comunal
De manera preliminar las autoridades edilicias reportaron que unas 20 viviendas, a nivel municipal, resultaron con daños en los techos y en la infraestructura.
El poblador Sebastián Valerio explicó que los fuertes vientos también “derribaron entre 40 y 50 árboles de altura considerable, en toda la comunidad”.
Incomunicados
Al menos 10 comunidades -entre ellas Limonsillo, Las Delicias, Junquillo, Susular, Ocotal y Lomanillos-, ubicadas a lo largo y ancho del municipio, están incomunicadas, ya que varios tramos de carretera cedieron.
Uno de los lugares que permanece intransitable para los vehículos es la aldea de Sabana Redonda, que conecta con la cabecera municipal de Potrerillos. En este sector al menos 3,000 personas se encuentran afectadas a causa de la interrupción del paso en diversos sectores.
Otras zonas que han quedado incomunicadas, debido a varios derrumbes y calles partidas, son las de El Porvenir, Potrero Grande, Copa de Inmedio, Obrero y Ojo de Agua.
En estas comunidades, residen alrededor de 600 personas. En la zona alta del municipio, en la comunidad conocida como California y la aldea de Lomalí, también se han presentado inconvenientes que han dejado sin acceso a unas 800 personas.