Honduras

Llanto, golpes y desmayos por Hugo Chávez

EL HERALDO constata cómo miles de venezolanos hacen filas de hasta dos kilómetros para ver los restos mortales del líder del
chavismo. La espera es hasta de ocho horas.

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07.04.2014

Una marea roja, desafiando el sol y horas de espera, se conglomera en las afueras y en el interior de la Academia Militar, de esta ciudad, para despedirse, con saludo militar, golpeándose el pecho o con llanto partido, al presidente Hugo Chávez, fallecido el martes pasado a causa de un feroz cáncer. Así lo atestiguó EL HERALDO, único medio de comunicación hondureño en dar cobertura in situ a la despedida del líder que amaron muchos y odiaron otros.

Decenas de miles de personas hacer largas filas; unos sufren desmayos, golpes, deshidratación, pero como expresa María Biscalia Cleint, “esto no es un sacrificio, pues el agradecimiento hacia Chávez es genuino”.

“Venimos porque lo amamos, lo queremos, él es nuestro y una gente como él no vuelve a nacer”, expresa Cleint, una anciana de 77 años que cuenta “nos tuvimos que escoliar (quitarle el puesto a otros) para avanzar en la cola, ya que desde las cinco de la mañana se puso en la fila”.

Según la prensa oficial del gobierno de Venezuela, por lo menos 2 millones de personas habrían asistido hasta ayer al megafuneral.

Como dicen los venezolanos, los seguidores de Chávez “se dieron de coñazos” (golpes) por la desesperación de esperar bajo un inclemente sol el lento avance de la fila que conduce hacia donde se instaló la capilla ardiente .

Muchas personas salieron desmayadas, niños fueron sacados del tumulto para evitar ser aplastados por la masa humana que por momentos se sale del control de las autoridades, principalmente cuando los chavistas más se acercaban al sitio donde es exhibido el malogrado gobernante.

Hugo Chávez murió el 5 de marzo pasado de un paro cardiaco fulminante en el que desembocó un cáncer en la zona pélvica contra el que el exmilitar golpista batalló por unos 22 meses.

Cuando la gente tenía la oportunidad de estar frente al cuerpo de Chávez, le hacían reverencia con el saludo militar o mostraban su dolor con llanto desgarrador.

Muchos chavistas vinieron de diferentes estados, aprovechando las facilidades de
transporte que prestó el gobierno venezolano. Llegan y siguen llegando, muchos de ellos empleados públicos, en días en los que la administración pública trabaja a medio vapor por los siete días de duelo nacional que se declararon.

Ismal Mendoza viajó 350 kilometros desde el estado de Guarico hacia Caracas, salió de madrugada de su casa e inició la fila a las cinco de la mañana.

“él (Chávez) es mi comandante y en este momento no podemos pasar por alto darle el último adiós y siguen en nuestro corazones”, expresó Mendoza

Desde que el cuerpo de Chávez fue instalado en el Fuerte Tiuna, donde se ubica la Academia Militar, miles de personas llegaron a darle el último adiós y la presencia ha sido continua de estos adeptos que en su mayoría visten camisas rojas y con dedicatorias al gobernante muerto.

Larga espera

Para que una persona logre ver el cuerpo de Chávez debe de caminar por lo menos dos kilómetros y esperar de 6 a 8 horas para ingresar a la capilla ardiente.

Hubo quienes trataron de madrugada y al salir de laborar se fueron a la Academia Militar, entre estos, médicos que dicen lograron culminar sus estudios gracias a los programas sociales de Chávez.

“Entregué guardia esta mañana y me vine para acá, somos médicos y nuestro comandante fue nuestro padrino”, manifestó Alicia Maradiaga, quien trabaja como galeno en Medicentro Los Naranjos, en el estado de Miranda, a 28 kilómetros de Caracas.

“Esto no es un sacrificio, es un honor y un placer acompañar al comandante, solo me comí una arepa, agua y un juguito y si no como más no me importa”, dijo emocionada a EL HERALDO.

Sin obstáculos

Personas discapacitadas asimismo decidieron desafiar sus limitaciones físicas y se trasladaron al lugar del inusual y masivo velatorio.

Andrés Chaino, quien se moviliza en silla de ruedas al quedar lisiado por un accidente de tránsito, llegó al Fuerte Tiuna, al igual que otros miles y sin reparos expresa que las manifestaciones de apoyo a Chávez se quedan cortas en comparación con lo que él le dio al pueblo venezolano.

“Vengo a darle apoyo a nuestro comandante, es poco lo que hacemos por él porque lo que hizo es grande”, manifestó.

El tener solo un brazo y llevar a su hijo de un año y medio en un cargador y dos hijas más no impidieron a Rafael Mendoza asistir al velatorio.

Confiesa a EL HERALDO su admiración por Chávez: “El pueblo se ha unido para dar muestras de sincero aprecio al comandante y yo no podía faltar porque ha sido el mejor Presidente que hemos tenido en las últimas décadas”.

Ciudadanos de la tercera edad tampoco dejaron de ir y a algunos que llegaron en horas de la madrugada se les permitió la entrada directa al lugar donde está el féretro.

Rendida en la grama, cerca de la fuente de la Academia Militar, estaba Elena Rodríguez, de 61 años, luego de que la sacaran en seis oportunidades de la fila que conduce al ataúd donde descansa Chávez y, retando al cansancio “ pienso meterme de nuevo para verlo.

“Quiero ir a verlo, voy a volver a meterme porque Chávez se lo merece”, dijo mientras se acariciaba las piernas.

Negocio

Mientras los simpatizantes de Chávez tenían solo en su mente darle el último adiós, otros aprovecharon para hacer un “comercio mortuorio” con venta de diversos artículos alusivos del fallecido gobernante.

Camisas, muñequeras, gorras, bufandas y otros fueron parte de los souvenirs que han tenido una enorme demanda.

Comerciantes como Fabián Mundarin, apelaron al dolor de los simpatizantes de Chávez para agenciarse dinero al vender, en la Avenida Los Próceres, objetos conocidos como intumbables, figuras con la imagen de Chávez
que al lanzarlas se balancean sin que se caigan.

“ Valen 50 bolívares (8.3 dólares al cambio oficial) y solo hoy he vendido como 100”, aseguró entre sonrisas Mundarin.

Chávez pasó de ser un líder popular a fenómeno mediático. Con el antiimperialismo como bandera se ganó la simpatía de millones de venezolanos que ahora lo endiosan y lo califican como “el segundo padre de la patria”, detrás del prócer Simón Bolívar.

“Yo no lo podía creer”

Nació en Costa Rica, pero ahora es una venezolana más que idolatra al extinto presidente Hugo Chávez. Argentina Pereira recuerda con dolor los instantes en que su esposo le comunicó que Chávez había muerto.

“Yo no lo creía, yo decía que no era cierto, mi esposo me dijo que había muerto y yo le decía que no”. “Lloro porque ese ha sido el único líder que puso las misiones y aquí estamos para verlo”, dice Pereira para luego secar sus lágrimas con una toalla.

La nacionalizada venezolana dice que agradece profundamente al gobierno de Chávez por haberle permitido salir adelante en sus estudios por medio de los programas conocidos como misiones.