Tegucigalpa, Honduras.- El Consejo de Secretarios de Estado de Honduras dio luz verde en las últimas horas para al proyecto de Presupuesto General reformulado para 2026 que contempla un monto de 444,265.8 millones de lempiras. Cifra que, representa una reducción de más de 25,000 millones respecto a la propuesta inicial.
El ministro de Finanzas, Hemilio Hércules, confirmó la aprobación y destacó que la reducción refleja una estrategia de responsabilidad fiscal que busca responder a un enfoque de austeridad y control del gasto público.
"En el Consejo de Secretarios de Estado, aprobamos el Proyecto de Presupuesto Reformulado para 2026, que asciende a 444,265,8 millones de lempiras. Esta cantidad representa una reducción de más de 25,000 millones de lempiras con respecto al presupuesto presentado anteriormente, lo que refleja un enfoque de responsabilidad fiscal", manifestó Hércules a través de su cuenta de X (antes Twitter).
El secretario de Finanzas mencionó que la propuesta está lista para que el proyecto se someta a debate en el Congreso Nacional para que apruebe.
Sin embargo, el anuncio llega bajo una fuerte presión del sector económico. Diversos analistas han alzado la voz en las últimas semanas, advirtiendo que el retraso en esta aprobación no es solo un tema de papeles, sino un generador de incertidumbre administrativa que mantiene en vilo la planificación de las instituciones estatales para el próximo año.
Desde el Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh) refieren que el presupuesto público no debe ser visto como un simple trámite burocrático, sino como la herramienta vital que define hacia dónde va el dinero de los hondureños y cómo se responderá a las necesidades más urgentes de la población.
El Fosdeh sostiene que la tardanza en este proceso evidencia debilidades en las instituciones, lo cual golpea directamente la gestión pública.
Además, el organismo subrayó que, más allá de la aprobación, el reto real estará en una ejecución que garantice criterios de transparencia, eficiencia y, sobre todo, resultados que la ciudadanía pueda percibir.