Honduras

Expertos internacionales: Política social para jóvenes, la mejor medicina contra la violencia

La depuración y modernizar la investigación son fundamentales; elevar penas, un fracaso.

    07.04.2014

    La política social para los jóvenes es la mejor medicina contra la violencia, coincidieron expertos internacionales en materia penal.

    Los especialistas en materia de investigación criminal, el guatemalteco Luis Ramírez García y el brasileño Claudio Beato Filho, arribaron al país para instruir a fiscales y policías, bajo el auspicio de la cooperación internacional.

    Ambos concedieron una entrevista a EL HERALDO para compartir experiencias de cómo sus países lograron reducir los índices de criminalidad.

    Hace unos años Guatemala registraba un promedio de 49 muertos por cada 10,000 habitantes, ahora registra 39. El cambio de gobierno no fue un factor clave que explique el descenso de muertes violentas, si abonó la voluntad política para proseguir con cambios estructurales, radicales, que iniciaron en el 2008. “Desde 2009 uno puede identificar ese descenso, que es un desarrollo institucional y la valentía de enfrentar los problemas estructurales, es un tema de voluntad política, que me parece clave”, explicó.

    Dicha política incluye el desarrollo social de los jóvenes. “Si los jóvenes son los que están matando, es lógico, no hay que pensarlo tanto; hay que hacer política social para los jóvenes, es la mejor medicina contra la violencia”, dijo. “La justicia llegará tarde, cuando han matado a alguien es porque no tuvimos una política adecuada de armas, de alumbrado, de servicio a la comunidad, de presencia policial, y una serie de políticas que no estaban presentes, ese es el vacío. Hay que huir del populismo penal, el pampenalismo, cualquier cosa que tocamos queremos que sea sanción, que sale caro”, valoró.

    Cuando se observa a un joven con tatuajes hay que analizar cómo se inició en un grupo antisocial, antes que pensar que sanción hay que aplicarle. Nadie nace con un 18 en la frente, es un vacío de identidad que es llenado por la violencia, reflexionó.

    Depuración

    Por otro lado, dijo que en Guatemala dio resultado la depuración de policías y fiscales involucrados en corrupción y crimen organizado.

    Otro tema refiere a la transformación de las instituciones operadoras de justicia, hacia un nuevo modelo de gestión, más orientada a resultados y transparencia.

    La proliferación de armas es una situación a tomar en cuenta. Subrayó que en el combate a la criminalidad no hay respuesta inmediata. “Quien diga que mañana vamos a bajar la tasa está mintiendo”, expresó. Endurecer las penas no es una solución a la lucha contra la criminalidad.

    “Medidas populistas como elevar las penas o lo que podríamos llamar el populismo penal o mano dura, realmente han fracasado en Centroamérica, por su ineficiencia”, manifestó.

    Política social

    Por su lado, Beato Filho coincidió en que una política social para jóvenes fue fundamental para que Brasil redujera el promedio de muertes violentas.

    “En términos sociales creo que los jóvenes deben ser el foco, el objeto, la preocupación de los gobiernos”, dijo. Considera importante mantener a los jóvenes ocupados en tareas productivas, para que no se desvíen a actividades ilícitas. Se debe focalizar donde viven los muchachos que corren riesgo de ser blanco del crimen, violencia. Hacer un diagnóstico integral del problema, quiénes son, qué hacen. Una forma de prevenir crímenes es impulsar talleres en zonas de riesgo, oportunidad de empleo, educarse, protección, detalló. Coincidió en que da buenos resultados eficientar la capacidad investigativa y el control de armas.

    Recomendaciones

    Política.
    Los gobiernos deben comprometerse a crear un plan, una política a mediano y largo plazo, con voluntad de transformaciones radicales.
    Desarrollo. Enfocar más en un plan de desarrollo social para los jóvenes, ver el problema desde la raíz, que se dediquen a labores productivas para prevenir que se involucren en actividades ilícitas.

    Penal.
    Endurecer las penas no es una solución a la lucha contra la criminalidad, es una medida populista que no da resultados.
    Investigación. Fortalecer la capacidad de investigación, eficientar su labor en el análisis de cómo operan los grupos organizados.

    Depuración.
    Es fundamental aplicar este mecanismo en base al respeto de los derechos humanos, conceder opciones y sancionar a vinculados a corrupción y crimen organizado.

    Transformación.
    Las instituciones operadores de justicia deben modernizarse con una política criminal clara. El estado de derecho y la paz social son posibles con la eficacia del sistema de justicia.

    Desarme. El control de armas da buenos resultados si existe capacidad investigativa.

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