“Basta con que a un ciudadano o un periodista se le violenten sus derechos para hablar de que existen problemas en la libertad de expresión y de prensa”.
Esa es una de las conclusiones a las que llegaron los panelistas en la mesa de diálogo “Libertad de expresión y periodismo bajo amenaza”, que se desarrolló en el marco de la III Asamblea Redlad.
En el panel donde participaron expositores nacionales e internacionales se analizaron varios aspectos relacionados con el ejercicio del periodismo en América Latina. Allí quedó estableció que en el ejercicio de la profesión “no hay garantías no solo en Honduras sino que en casi todo el continente”.
También se analizó el tema de la censura, lo que está provocando pesos y contrapesos, que son factores fundamentales para el desarrollo de la democracia de cada uno de los países de la región. En relación a la imposición que vivimos con leyes y reformas de operación gubernamental, con la intención de atentar contra la libertad de expresión, el derecho básico de informar y de ser informado, se considera que es una de las formas que limitan la libertad de expresión en cualquier país.
Hay preocupación
Mauricio Alarcón, expositor de Ecuador, explicó que en América Latina “hay una situación muy preocupante” no solo por los riesgos que enfrentan día a día los periodistas y comunicadores al ejercer su profesión, sino también “por la inacción de las autoridades” para llevar a cabo medidas de protección y garantías para el ejercicio del periodismo.
“Este es un tema muy común en los países de América Latina, desgraciadamente vemos que en Honduras hay un alto índice de impunidad cuando a las autoridades les corresponde de manera responsable e independiente investigar y llevar adelante los procesos que sean necesarios con el objetivo de hacer justicia cuando hay problemas de asesinatos a periodistas y comunicadores”, dijo Alarcón.
Es por eso que recomienda “estar pendientes de las nuevas regulaciones y nuevas leyes que pueden venir, no solo del Poder Ejecutivo sino del Legislativo, porque esas leyes deben contener normas y regulaciones para el periodismo y no deben ser leyes que la punta de lanza sea la persecución, la censura o simplemente silenciar el trabajo de un grupo de gente que tiene una enorme responsabilidad porque llega a los ciudadanos con la información para la toma de decisiones y para participar activamente en la vida pública de su país”.
Al consultarle cómo se violentan las libertades de expresión y de prensa, fue claro al decir que “basta con que se le coarten a un ciudadano o un periodista sus derechos para hablar de problemas en la libertad de expresión y de prensa”.
“Jamás podemos esperar que sean 30 o 40 periodistas asesinados para decir algo pasa aquí o que sea uno, dos o veinte medios cerrados para decir que hay problemas con la libertad de prensa”, explicó.
“Basta que uno solo ocurra en materia de un caso de vulneración de derechos para hablar de un problema. En Honduras no solo es uno, sino que son varios”, enfatizó Alarcón.
Ejemplificó que en países como Ecuador, Venezuela y Bolivia es evidente el problema de deterioro en las libertades de expresión y de prensa.
Por su parte, Carlos Ortiz, presidente de la Asociación de Prensa Hondureña (APH), considera que “hay coincidencia de que se debe respetar la libertad de expresión y de prensa ya que esta debe de estar al servicio de la ciudadanía y que debemos actuar con responsabilidad social al igual que las empresas periodísticas”.
En estas mesas de trabajo donde han participado varios representantes de América Latina se ha considerado que la libertad de expresión debe permanecer incólume y no debe haber controles desde el Estado, como se ha pretendido en Honduras, donde ahora se busca un proceso de autorregulación de los medios de comunicación.