El día asomó en El Guayabo Número 1, momento en que Ramón Alcides León se alistó para acudir a clases como cada mañana.
El jovencito, con sus deseos de formarse sin un cinco en los bolsillos, partió hacia el Centro Básico José Cecilio del Valle tan solo con la esperanza que llegará a ser un profesional.
Lo que nunca imaginó es que unas dos horas después recibiría la primera visita solidaria desde la capital.
Y es que una comitiva del personal que labora en la Comisión Nacional de Bancos y Seguros había salido de Tegucigalpa desde tempranas horas para conocerle y entregarle víveres, una cama, una bicicleta y utensilios de cocina.
La sorpresa llegó, así como las lágrimas de felicidad de la tía Juana León, madre adoptiva del destacado estudiante.
Para ellos nunca antes había llegado un regalo como el que recibieron, situación que permitió, además, borrar por algunos minutos la timidez que muestra Ramón.
María Teresa Jerez, gerente administrativa de la CNBS, una de las visitas que recibió la familia León, dijo que la ayuda entregada formaba parte de la cooperación de los empleados, quienes al conocer la historia de Ramón se conmovieron y decidieron sumarse a la campaña.
“Para el mes de diciembre hemos pensado en entregarle más víveres, además se ha comenzado a gestionar una beca para que cubra las necesidades de útiles escolares, alimentación, vestuario y transporte durante sus estudios en la carrera que él elija”, dijo Jerez.
Felicidad
Al momento de la visita, varios niños y adolescentes vecinos de Ramón se aglomeraron en la vivienda forrada con cartón y plástico para celebrar junto con la familia León.
“Estoy contento porque hay personas que tienen aún sensibilidad por los más desposeídos y esto me alienta a seguir adelante y buscar ser mejor en la vida para ayudar a mi tía y mi abuelo, que está enfermo”, manifestó el joven estudiante.
De acuerdo con Ramón, para algunas personas de su comunidad ha de resultar extraño que un joven con tantas limitaciones sueñe con ser un profesional universitario.
“Algunos podrán decir que estoy loco al aspirar a obtener un título universitario, porque vivo en extrema pobreza, pero con fe en Dios sé que lo lograré”, expresó.
La madre adoptiva de Ramón, Susana León, desde que recibió en su casa a la comitiva no pudo contener el llanto y repetía “gracias a Dios y a los que nos trajeron este regalo”.
“Estoy llorando de alegría porque mi Dios es grande y siempre nos provee, y en esta oportunidad puso a EL HERALDO en nuestro camino”, manifestó la señora.
El alcalde Víctor Flores agradeció a EL HERALDO por la campaña emprendida para el joven. También prometió apoyar con la gestión para legalizar el terreno.