San Pedro Sula, Honduras.- Un total de 37 ciudadanos mexicanos fueron trasladados a Honduras luego de ser detenidos por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Estados Unidos cuando se dirigían hacia sus lugares de trabajo.
Los migrantes, que habían llegado a territorio estadounidense en busca de mejores oportunidades laborales, fueron sorprendidos, posteriormente deportados y trasladados hasta San Pedro Sula, Honduras, a bordo de un vuelo militar, pese a que su destino final era México.
La mayoría de los mexicanos llevaba más de 10 años en Estados Unidos. Ahora deberán realizar el proceso migratorio correspondiente para poder retornar a su país.
El caso ocurre en medio del endurecimiento de las políticas migratorias implementadas durante el gobierno del presidente Donald Trump y de una práctica que contempla el traslado de migrantes deportados hacia terceros países.
Mientras tanto, Honduras continúa recibiendo semanalmente al menos 11 vuelos con personas deportadas desde Estados Unidos, no siempre hondureñas.
Deportaciones a terceros países
El traslado de los 37 ciudadanos mexicanos a Honduras se enmarca en una política estadounidense de deportar a migrantes hacia países distintos a los de su nacionalidad.
Un caso reciente es el del hondureño Brayan Omar Sánchez, de 25 años, quien fue detenido por agentes de ICE en Florida y deportado sin previo aviso a Bangui, capital de la República Centroafricana, el 30 de julio de 2026.
Sánchez y un grupo de ciudadanos cubanos permanecen retenidos en un hotel sin documentos y han solicitado ayuda urgente para retornar a América.
Estas medidas forman parte del endurecimiento de la política migratoria impulsada por el gobierno de Trump, que busca desalentar a los migrantes de intentar regresar nuevamente a Estados Unidos.
En el caso de los mexicanos trasladados a San Pedro Sula, su permanencia en Honduras representa ahora un paso adicional antes de poder regresar a México, debido a que deberán completar el proceso migratorio correspondiente.