Tegucigalpa, Honduras. El nuevo Congreso Nacional enfrenta el desafío de demostrar que la numerosa y costosa Junta Directiva —integrada por 28 miembros— impondrá un modelo de gestión más dinámico, proactivo y abierto.
Tras la parálisis legislativa impuesta en los últimos cuatro años por Luis Redondo, los diputados del período 2026-2030 se comprometieron a implementar un estilo disciplinado y productivo. No obstante, Gabriela Castellanos, directora del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), invitó a mantenerse a “la expectativa porque los políticos lamentablemente no marcan la pauta con la verdad, entonces vamos a ver si lo que realmente escuchamos el día de hoy realmente se cumple”.
En los distintos sectores de la sociedad existen posturas encontradas: mientras por un lado se percibe optimismo debido a los consensos y acuerdos pacíficos alcanzados en las sesiones preparativas, por otro genera incomodidad la ampliación de la Junta Directiva.
Así lo expresó Gustavo Solórzano, presidente del Colegio de Abogados de Honduras (CAH): “Creo que a ninguno nos gusta mucho el tema de que han ampliado la directiva porque no es lo que estábamos esperando, lo que esperamos es su instalación”. A su juicio, estos acuerdos alcanzados no deberían “sacrificar también el recurso económico que nos cuesta a nosotros como hondureños”.
Sin embargo, señaló que las expectativas sobre el nuevo Congreso son que “venga a trabajar”. “Me alegró ahorita (este domingo) que estuve en una reunión de la instalación de la municipalidad, donde expresaban los diputados; les preguntaba si el martes me sesionaban y me decían ellos que a partir de mañana”.
Para Solórzano, se debe aprovechar ese impulso para legislar adecuadamente, nombrar las comisiones de dictamen, instalar las comisiones clave y aprobar un presupuesto enfocado en seguridad, educación y salud. “Así que hay mucho trabajo que hacer”, sostuvo.
Rememoró que en los últimos cuatro años el Poder Legislativo quedó en deuda con la sociedad porque no tuvo la capacidad de dialogar. “Ahora lo que no queremos es un Congreso de insultos, sino uno de respeto donde los temas del país, de todos los hondureños indistintamente de la forma como pensamos, puedan ser abordados”.
Beneficio de la duda
Sobre las expectativas del nuevo Poder Legislativo, el analista Miguel Cálix dijo que otorga el beneficio de la duda, “porque de promesas no se convence uno. Me es imposible. A mí, de entrada, no me ha dado muy buena impresión el tamaño de la Junta Directiva, no era necesario ampliarla”.
“Entiendo la necesidad de generar consensos con los otros partidos, pero lo podían hacer a nivel de comisiones y ponerlos a trabajar. La Junta Directiva, aparte del sueldo, implica prebendas y privilegios que no han quedado claros. Entonces el beneficio de la duda”, cuestionó.
Aunque existe una propuesta de agenda común, recordó que es necesario definir cronogramas, recursos, responsables y métodos de ejecución. “Cuánto va a implicar cada proyecto”.
Cálix reconoció que el presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, y la primera vicepresidenta, Erika Urtecho, cuentan con experiencia y buenos colaboradores, pero advirtió que “los hondureños quieren hechos y no palabras”.
Asimismo, señaló que a los congresistas se les medirá la productividad al mes, a los 60 días, a los 100 días y al año, y que la evaluación legislativa no se centrará en la asistencia a sesiones, porque esto no es como los 200 días de clase; a los diputados se les evaluará por la calidad de su trabajo y su nivel de participación.
Finalmente, consideró que este Congreso no debe caer en los vicios del pasado, como reunirse y tomar decisiones a la medianoche o a espaldas de los medios de comunicación y de la ciudadanía.
Austeridad y trabajo
De acuerdo con Cálix, el Congreso no está en la obligación de proveerle vehículo a los diputados, salvo cuando hay riesgo por su función legislativa. Si algún congresista se siente amenazado, debe intervenir la Secretaría de Seguridad para realizar una evaluación de riesgos, "no puede ser que todos los diputados tengan los mismos peligros".
Por otro lado, el analista demandó la revisión del papel y del salario de los diputados suplentes, cuyo número —consideró— debería reducirse a la mitad. “Yo creo que estamos en una oportunidad histórica de eliminar los suplentes y dejar un pequeño número por departamento, todo esto después de ver la práctica en los últimos años”.
A su juicio, los suplentes solo deben percibir salario cuando integran el pleno; es decir, “el cargo de suplente es un cargo más honorífico y solo integran, como dice el diputado Zambrano, cuando el propietario no está”, opinó.
Para el analista, el suplente únicamente debería cobrar cuando se incorpora al Legislativo, “pero ahorita tenemos un esquema donde todos cobran. Eso va contra la lógica de la creación del suplente, que adicionalmente se presta a componendas”, expresó.
Durante la ceremonia de instalación de la primera legislatura del Congreso Nacional, la presidenta del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Glenda Gallardo, sostuvo que el sector empresarial está dispuesto a trabajar de manera conjunta con el Gobierno y con el Congreso Nacional para atraer inversiones y generar empleo.
Asimismo, la empresaria abogó por el fortalecimiento de la seguridad jurídica y ciudadana en el país, así como por la vigencia de la Ley de Empleo por Hora, exigiendo que la Secretaría del Trabajo supervise a las empresas para que cumplan con las condiciones establecidas en dicha normativa. También demandó un presupuesto general que no se destine únicamente al pago de salarios.
“El presupuesto debe ser asignado para lo que el pueblo está necesitando, educación, salud y obras de infraestructura, que no sea destinado a crecer la burocracia; queremos más eficiente el trabajo de las secretarías, queremos más productividad”, exigió la presidenta del Cohep.
ETIQUETA DE TRANSPARENCIA: Este artículo fue revisado por un editor con apoyo de una herramienta de inteligencia artificial.