Tegucigalpa, Honduras.- En un paso histórico hacia la transparencia legislativa, el Congreso Nacional aprobará la eliminación definitiva del Fondo Social Departamental, una figura que durante más de 40 años fue blanco de severas críticas por parte de la sociedad civil y organismos internacionales.
A lo largo de las últimas décadas, este fondo fue señalado como un instrumento facilitador de la corrupción, el clientelismo político y el despilfarro de recursos públicos, al permitir que los diputados manejaran millonarias partidas presupuestarias con escasa rendición de cuentas.
La derogación de este mecanismo forma parte de un paquete de reformas constitucionales y a la Ley Orgánica del Poder Legislativo introducido esta semana.
Con esta medida, el Congreso busca romper con un sistema que históricamente permitió el drenaje de fondos estatales hacia proyectos fantasma o fines personales, sustituyéndolo por un modelo de gestión donde el parlamentario pierda el contacto directo con los recursos financieros.
"El fondo departamental hoy lo vamos a derogar en el Congreso Nacional; yo presenté la propuesta el día martes. Es una reforma que va orientada a la eliminación en su totalidad del fondo social de la Ley Orgánica, cambiando un mecanismo que se ha manejado de manera discrecional por más de 40 años", confirmó el presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano.
El nuevo esquema planteado por la cámara legislativa establece que, aunque se mantenga la facultad del diputado como gestor de proyectos para su comunidad, este no tendrá ninguna injerencia en el desembolso de dinero.
La ayuda para escuelas, alcaldías, patronatos e iglesias se canalizará ahora de forma institucional, con el objetivo de que el beneficio llegue directamente a los sectores necesitados sin pasar por las manos de los legisladores, evitando así los vicios del pasado.
"La gestión del diputado no la podemos eliminar porque la gente le toca la puerta de su casa para solicitar apoyo para escuelas o juntas de agua, pero hoy va a existir orden, transparencia y rendición de cuentas. Las ayudas van a salir directamente a nombre de las instituciones y personas beneficiadas", explicó el titular del Legislativo.
Para operativizar esta nueva visión, el Congreso Nacional creará una Unidad de Ayudas Sociales que funcionará bajo estrictas reglas de auditoría y mediante resoluciones de la Junta Directiva.
Este cambio estructural pretende que cada lempira invertido sea rastreable, permitiendo que la ciudadanía conozca con precisión quiénes son los beneficiarios reales y a qué comunidades se destinan los recursos del Estado.
"Vamos a crear una unidad de ayudas sociales y se va a transparentar cada otorgamiento. Lo que nos interesa es que la gente sepa a quién se está ayudando y dónde se están destinando estos recursos, estableciendo un mecanismo nuevo que priorice el bienestar de la gente por sobre el interés político", puntualizó Zambrano.
Con la desaparición del Fondo Departamental, el Congreso Nacional intenta cerrar uno de los capítulos más oscuros de la administración pública hondureña.