Tegucigalpa, Honduras.- La Conferencia Episcopal de Honduras se pronunció este jueves con dureza ante la ola de violencia que golpea al país tras las masacres registradas en Trujillo, Colón, y Corinto, Omoa, donde murieron civiles y agentes policiales en distintos hechos armados.
A través de un comunicado oficial, los obispos hondureños manifestaron sentirse consternados por los asesinatos ocurridos en la finca de palma africana ubicada en la comunidad de Rigores, en Trujillo, donde varias personas fueron atacadas violentamente.
La Iglesia también se refirió al enfrentamiento armado ocurrido en Corinto, Omoa, donde perdieron la vida cinco miembros de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco) durante un operativo ejecutado en la zona fronteriza con Guatemala.
En el mensaje, la Conferencia Episcopal lamentó que la violencia continúe cobrando vidas en Honduras y advirtió que estos hechos dejan dolor, temor y familias destruidas en distintos sectores del país.
Los representantes de la Iglesia Católica señalaron que no puede existir justificación para hechos que siguen llenando de luto a decenas de hogares hondureños y remarcaron que toda vida humana debe ser respetada.
Asimismo, expresaron solidaridad con los familiares de las víctimas y aseguraron que elevan oraciones por las personas fallecidas y por quienes resultaron heridas durante los ataques registrados en la zona norte del país.
Masacres
El pronunciamiento surge horas después de una de las jornadas más violentas registradas en Honduras durante este 2026, marcada por asesinatos múltiples en Colón y Cortés.
En el caso de Trujillo, hombres armados irrumpieron en una finca palmera del sector de Rigores y atacaron a varias personas que se encontraban dentro de una iglesia de la comunidad.
Mientras tanto, en Corinto, Omoa, cinco agentes de la Dipampco murieron durante un operativo orientado a capturar a supuestos integrantes de una estructura criminal vinculada al narcotráfico.
Tras ambos hechos, las autoridades hondureñas activaron un “Comando de Crisis” y desplegaron fuertes operativos militares y policiales en Colón y Cortés para intentar capturar a los responsables.
La Conferencia Episcopal concluyó su mensaje haciendo un llamado a trabajar por la justicia, la verdad y la paz, en medio de la creciente preocupación de miles de hondureños por el aumento de la violencia en el país.