Empresa mexicana hará 20 vuelos para siembra de nubes y provocar lluvias

La empresa mexicana Startup Renaissance realizará el procedimiento cuya inversión ronda los 600 y 700 mil dólares, equivalentes a L16.1 y L18.8 millones

  • Actualizado: 23 de septiembre de 2026 a las 16:17
Empresa mexicana hará 20 vuelos para siembra de nubes y provocar lluvias

Tegucigalpa, Honduras.- El proyecto de siembra de nubes entra en su fase operativa en Honduras: la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), prepara un primer vuelo y contempla realizar 20 operaciones con yoduro de plata durante los próximos tres meses, condicionadas a la presencia de nubes aptas para la estimulación de lluvias.

Se trata de un procedimiento que el Gobierno plantea como una alternativa para favorecer la recuperación hídrica en zonas agrícolas y ganaderas, así como en fuentes que abastecen represas. La operación contempla el uso de un avión adaptado para liberar el yoduro de plata bajo determinadas condiciones atmosféricas.

Según expertos consultados, este sería el segundo intento de Honduras de aplicar tecnología relacionada con la siembra de nubes, conocida también como estimulación de lluvias. Sin embargo, existen diferencias entre la metodología utilizada durante los años 80 y 90 y el sistema que se pretende implementar actualmente.

El ministro de la SAG, Moisés Molina, explicó que el proceso ha requerido reuniones, negociaciones y recopilación de información antes de llegar a la fase operativa y que la institución trabaja con una empresa mexicana especializada en estimulación de lluvias.

“Hemos recorrido un camino de socialización, negociación y recopilación de información hasta llegar a este punto, en el que prácticamente estamos listos para realizar estas acciones”, afirmó Molina a EL HERALDO.

El avión que realizará la operación se encuentra en Tegucigalpa, junto con el equipo técnico encargado de la operación, para instalar los dispositivos necesarios en la aeronave.

Las autoridades de SAG esperaban la llegada de los insumos la tarde del pasado lunes a fin de iniciar con la técnica el martes. No obstante, Molina informó que hubo un retraso.

“En Estados Unidos nos retuvieron la carga con los insumos. Ya la liberaron y hoy (miércoles) debe llegar. Después se procederá con la preparación del equipo para realizar las operaciones”, afirmó.

De acuerdo con el funcionario, la instalación del equipo adaptado al avión requiere aproximadamente tres horas. Una vez concluido el procedimiento, la aeronave quedará lista para despegar cuando se presenten las condiciones meteorológicas apropiadas.

Por ello, el primer vuelo podría realizarse este jueves 24 de septiembre sobre las áreas asignadas.

¿Cómo funciona la siembra de nubes?

Molina aclaró que la siembra de nubes no consiste en fabricar precipitaciones desde cero, sino en intervenir nubes que ya contienen humedad y reúnen características para favorecer la formación de gotas de agua.

“Trabajamos con la naturaleza y necesitamos nubes de un tipo específico, con temperaturas en su parte superior de cero grados centígrados o menores”, detalló el funcionario.

El mecanismo utiliza núcleos de condensación que favorecen el crecimiento de cristales de hielo dentro de las nubes. El yoduro de plata es el compuesto que se emplea en esta operación.

La sustancia presenta una estructura cristalina similar a la del hielo, lo que permite que la humedad se adhiera a sus partículas y forme cristales de mayor tamaño. Cuando estos adquieren suficiente peso, caen y atraviesan capas de aire más cálidas, donde se convierten en gotas de agua.

El vuelo no se realizará a una hora predeterminada, sino que dependerá del monitoreo de las condiciones atmosféricas efectuado por los especialistas contratados por la empresa y por el Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos).

Siembra de nubes comenzará en el Corredor Seco y cuencas que abastecen el DC

Áreas donde se aplicará la técnica

La SAG contempla un polígono inicial de 1.8 millones de hectáreas que abarca el corredor seco y zonas vinculadas con los ríos que alimentan las represas de Tegucigalpa, así también en el norte del país en área del Alto Aguan, en el norte del país.

En caso de atender estos sectores, la superficie podría alcanzar hasta 2.3 millones de hectáreas. El Gobierno también ha planteado la posibilidad de favorecer la recuperación de los caudales que abastecen la represa Francisco Morazán, conocida como El Cajón.

El proyecto contempla la adquisición de 2,000 litros de yoduro de plata, cantidad que permitiría realizar 20 vuelos. Cada operación utilizará aproximadamente 100 litros del compuesto.

La empresa mexicana Startup Renaissance es la contratada para este procedimiento y que la inversión ronda entre 600 y 700 mil dólares, equivalentes a 16.1 y 18.8 millones de lempiras dependiendo del área a intervenir.

Los fondos provienen del Gobierno en conjunto con la empresa privada hondureña, aseguró el funcionario. La duración prevista del contrato oscila entre dos y tres meses para ejecutar 20 vuelos.

Molina defendió el proyecto y señaló que la estimulación de lluvias no busca beneficiar exclusivamente a un grupo de agricultores, sino favorecer a productores ubicados dentro de las áreas seleccionadas y contribuir a la recuperación de fuentes de abastecimiento.

El representante de Startup Renaissance en Honduras, Victor Torres, explicó que el proyecto requiere estudios que indiquen las condiciones climatológicas en el área.

Expertos cuestionan alcance de la técnica

La siembra de nubes genera interrogantes entre especialistas del sector agrícola hondureño. Una de las principales dudas está relacionada con la capacidad de esta técnica para resolver las necesidades de agua de cultivos que requieren humedad durante varias semanas o meses.

Guillermo Cerritos, exdirector ejecutivo de SAG-DICTA entre 2018 y 2020, considera que la técnica podría tener beneficios para la recuperación hídrica, pero advierte que su utilidad directa para los cultivos anuales no está plenamente clara.

El exfuncionario explicó que los granos básicos, como el frijol y el maíz, necesitan disponibilidad de agua durante buena parte de su desarrollo y que una precipitación puntual no necesariamente garantiza que las plantas completen su ciclo productivo.

“Los cultivos requieren agua durante todo su ciclo. El frijol necesita al menos 90 días y el maíz unos 120. Por eso, todavía no comprendo cómo una descarga puntual garantizará el beneficio directo para esos productores”, cuestionó Cerritos.

Desde su perspectiva, uno de los posibles beneficios estaría en la recarga de riachuelos, quebradas, lagunas y represas, especialmente si las precipitaciones logran concentrarse en zonas donde existen reservorios o fuentes de abastecimiento.

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También identificó una oportunidad para la recuperación de las pasturas utilizadas por el sector ganadero. Los suelos secos y los pastos afectados por la falta de humedad podrían responder favorablemente si reciben lluvias suficientes.

“Si el pasto no fue sobrepastoreado y conserva su punto de crecimiento, puede rebrotar entre 25 y 30 días después de recibir humedad. Por eso considero que la ganadería podría ser una de las más beneficiadas”, explicó a EL HERALDO.

Cerritos también llamó la atención sobre los riesgos de una precipitación excesiva en determinados cultivos. Una descarga intensa sobre una zona de hortalizas, por ejemplo, podría ocasionar daños en lugar de favorecer la producción.

El problema, según su análisis, radica en que una vez liberada la estimulación resulta difícil controlar con precisión el lugar, la cantidad y la intensidad de la lluvia que finalmente se produce.

“Imagínese una hortaliza, como el tomate, si en esa zona se estimula una nube y llueve excesivamente, más bien podría afectar el cultivo. Por lo que no es tan sencillo controlar dónde, cuánto y cómo caerá el agua”, advirtió.

No obstante, el exdirector consideró que “los cultivos anuales necesitan lluvia semanal y gradual. Una descarga única puede favorecer más a los pastos, los frutales, la palma africana o la caña de azúcar que a los granos básicos”, señaló.

Es una técnica con beneficios limitados

Por su parte, el físico meteorólogo Nabil Kawas analiza la siembra de nubes desde una perspectiva científica y cuestiona que se presente como una solución capaz de resolver la escasez de agua.

El entrevistado explicó que esta técnica es un proceso fisicoquímico que busca incorporar núcleos de condensación en nubes que ya contienen vapor de agua. Sin embargo, su aplicación requiere condiciones atmosféricas específicas y no garantiza que la lluvia caiga en el lugar donde se necesita.

“Para sembrar nubes se necesitan condiciones particulares de viento, humedad y temperatura. Aunque se fortalezca una nube, no existe garantía de que descargue el agua exactamente en el sitio seleccionado”, explicó el también exdecano de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

El especialista detalló que los vientos deben presentar movimientos verticales, para favorecer el desarrollo de las nubes. Las corrientes horizontales pueden desplazar las formaciones nubosas y modificar el lugar donde finalmente se produce la precipitación.

Agregó que una nube intervenida en un punto puede desplazarse hacia otra zona y descargar el agua en un área diferente de donde se planificó la operación.

Ejemplifica que “si la técnica se aplica en Tegucigalpa, puede ser que llueva en el municipio de Santa Ana o Ojojona”.

Recordó que la siembra de nubes se experimenta internacionalmente desde la década de 1950; sin embargo, indicó que, según estudios acumulados, esta técnica no ha demostrado beneficios elevados y sostenidos que justifiquen presentarla como una solución definitiva.

SAG aún no comienza la siembra de nubes con yoduro de plata

Primer intento en Honduras fue en los 90'

En Honduras, el antecedente de experimentos realizados durante la etapa de llenado de la represa El Cajón, cuando se buscaba alcanzar el nivel necesario para iniciar la generación de energía eléctrica.

Según su referencia, aquellos ensayos registraron incrementos estimados de entre 5 y 10% sobre la lluvia natural. Sin embargo, el costo de la operación superó el valor del agua adicional obtenida.

“Los estudios realizados en otros países y la experiencia que conocemos en Honduras muestran que los beneficios han sido pequeños. En el caso de El Cajón, el costo de obtener ese incremento de lluvia resultó demasiado elevado”, afirmó el especialista.

Consideró que la relación costo-beneficio es uno de los principales aspectos que deben evaluarse antes de invertir recursos públicos en esta técnica, especialmente en países tropicales donde la disponibilidad de vapor de agua puede ser limitada.

El yoduro de plata es uno de los principales compuestos utilizados en la siembra de nubes, debido a su capacidad para favorecer la formación de cristales de hielo.

Empresa asegura experiencia con la tecnología

Víctor Torres, coordinador del proyecto de Startup Renaissance en Honduras, explicó que se utilizará una tecnología que incorpora información en tiempo real sobre las condiciones meteorológicas.

“Las tablets, por ejemplo, donde se verifican en cada momento el seguimiento satelital, todo lo que hacemos queda registrado para que esto pueda verificarse, toda esta información nos permite que los proyectos tengan mayor efectividad”, afirmó.

El proyecto de siembra de nubes en Honduras utilizará un avión bimotor King Air para dispersar yoduro de plata y estimular las precipitaciones.

“Este avión es el idóneo para este tipo de misiones, ya que es un avión que por sus características puede volar en cualquier nube”.

Torres agregó que la empresa mexicana lleva 760 vuelos y que, según afirmó, todos fueron eficientes. También señaló que la compañía tiene experiencia en México, Chile, específicamente en la región andina durante los últimos dos años, y en otros lugares.

Tras el vuelo la lluvia tarda 15 minutos con un tiempo de duración de precipitaciones de 20 a 40 minutos, asegura la empresa mexicana contratada.

Informó que después de 15 minutos de estimular la nube se puede observar la lluvia y que la precipitación depende del tipo de nube con el que se esté trabajando. “Pueden ser 20 o 40 minutos permanente de lluvia”, señaló.

El representante de la empresa afirmó que se tienen destinados 20 vuelos y que la duración de cada operación dependerá de las condiciones meteorológicas.

“Puede haber uno o dos vuelos al día, incluso, habrá días que a lo mejor no se vuele, esto depende de las condiciones meteorológicas dentro del polígono que tenemos asignado”, detalló el especialista.

En cuanto a la altura de la aeronave, el experto aclaró que no existe un dato preciso, ya que depende en gran medida del área, la temperatura y las condiciones meteorológicas existentes en la zona donde se tiene designado volar.

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Marbin López
Marbin López
Periodista

Licenciado en Periodismo, egresado de la UNAH. Periodista de la sección Metro desde 2023. Contador de historias, formado en reportajes de periodismo cultural. Creador de pódcast de poesía, apasionado por la literatura e historia de Honduras.

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