Tegucigalpa, Honduras.- Después de 69 años, el Congreso Nacional volverá a ser escenario de una toma de posesión presidencial. El presidente electo Nasry Juan Asfura anunció que asumirá el cargo para el período 2026-2030 en un acto solemne en la sede del Legislativo, retomando una tradición que se remonta a finales del siglo XIX.
Desde finales del siglo XIX y durante gran parte del siglo XX, la toma de posesión presidencial en Honduras estuvo profundamente ligada al centro histórico de Tegucigalpa, específicamente al Congreso Nacional y a la Casa Presidencial. Era una ceremonia cargada de simbolismo, marcada por marchas solemnes, bandas presidenciales y el recorrido a pie entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo.
Así lo explica Jorge Amaya, historiador, quien recuerda que durante décadas la transmisión del poder se realizaba bajo un protocolo casi invariable. El presidente electo juraba la Constitución ante los diputados del soberano Congreso Nacional y, acto seguido, se le imponía la banda presidencial.
“El juramento se hacía en el salón del Congreso y luego la comitiva marchaba a la Casa Presidencial. Solo marchaba el presidente del Congreso y el presidente electo con los oficiales de guardia”, explicó Amaya.
Con este acto, las ceremonias estaban diseñadas para reforzar la legitimidad del nuevo mandatario ante las instituciones del Estado.
El historiador recordó que durante muchos años la Casa Presidencial simbolizó el centro del poder político del país.
“Quizá la última toma de posesión presidencial fuera de Tegucigalpa ocurrió con Marco Aurelio Soto, quien asumió la presidencia en agosto de 1876, en Amapala”, señaló el también catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
Amaya precisó que, una vez consolidada Tegucigalpa como capital de la República en 1880, las tomas de posesión comenzaron a realizarse de forma regular en el antiguo Palacio Nacional, ubicado al costado sur de la iglesia La Merced, donde hoy se levanta el actual Congreso Nacional.
“Desde el gobierno de Luis Bográn, en 1883, hasta 1921, las ceremonias presidenciales se efectuaban en el salón del Congreso dentro de ese palacio. Más adelante, con la construcción de la antigua Casa Presidencial, se mantuvo la tradición: el juramento se realizaba siempre en el Congreso Nacional y luego el presidente caminaba la cuadra hasta la sede del Ejecutivo”, detalló el catedrático.
Sin embargo, esa costumbre histórica se rompió en 1957. Con la llegada al poder de Ramón Villeda Morales, fue el Estadio Nacional el nuevo escenario donde los presidentes asumieron la toma de poder.
“Desde la asunción de Ramón Villeda Morales en 1957 hasta la de la actual presidenta Xiomara Castro, todas las tomas de posesión, sin excepción, se han realizado en el Estadio Nacional”, afirmó Amaya.
Desde entonces, y durante casi siete décadas, ningún presidente había jurado su cargo en el Congreso Nacional. La historia recuerda que desde hace 69 años no se realiza una toma de posesión en el Congreso Nacional. El presidente electo, Nasry Juan Asfura, anunció su toma de posesión en un acto solemne para su periodo 2026-2030.
Por su parte, la historiadora Daniela Navarrete explica que, en los inicios de la vida republicana de Honduras, las tomas de posesión presidenciales se realizaban una vez construida la Casa de Gobierno en Comayagua, edificio que hoy alberga el Museo Republicano.
“Cuando comenzaron a realizarse las elecciones generales abiertas a todos los hondureños, las urnas se colocaban frente a los atrios de las iglesias. Porque se buscaba investir el espacio de la votación como un espacio sagrado”, recordó Navarrete.
Agregó que en esos mismos espacios se enterraba a las personas, en los llamados camposantos, ubicados detrás, a un costado o incluso dentro de las iglesias.
Consideró que no solo se trataba de otorgar solemnidad simbólica, sino de poner el proceso electoral bajo la mirada de Dios, considerando lo delicado que era elegir a un gobernante.
La también Catedrática de UNAH explica que la mayoría de los presidentes hondureños han sido católicos, o al menos católicos culturales. Por ello, se realizaban oficios religiosos compartidos: el tedeum, la misa de acción de gracias y posteriormente la toma de posesión.
Cuando la capital se traslada a Tegucigalpa, la Casa de Gobierno pasa a funcionar en un antiguo edificio que pertenecía a un notable minero de nombre Judas Alaverría, ubicado a un costado de la Plaza de la Merced. Ese edificio ya no existe, pues fue demolido en los años cincuenta para construir el actual Congreso Nacional.
Durante muchos años, las tomas de posesión se realizaron en ese espacio -recuerda la entrevistada-hasta que se construyó la Casa Presidencial que hoy conocemos como la Antigua Casa Presidencial. En ese edificio, las ceremonias se llevaban a cabo en el Salón Azul o Salón de los Espejos, el salón principal.
Por su lado, el historiador Ismael Zepeda recuerda que en Honduras se han realizado toma de pesesión en tres lugares: teatro nacional Manuel Bonilla, Antigua Casa Presaidencial y el Congreso Nacional.
Y en la era democrática “desde el presidente Suazo Córdoba hasta la presidenta Xiomara Castro se ha realizado en el Estadio Nacional Chelato Uclés, sin lugar a dudas”, afirmó Zepeda.