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Un recorrido al natural por el bosque de mangle

La faja costera que se baña con las aguas del Pacífico y que atrae decenas de turistas inicia en el puerto de San Lorenzo. En un viaje en lancha,
el visitante descubre aves exóticas y toda clase de fauna entre la tupida vegetación.

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07.07.2012

Las aguas del Pacífico bañan como en una cadenciosa melodía los bosques de mangle localizados más allá de donde alcanza la vista, desde el puerto de San Lorenzo, en el sur de Honduras.

La faja costera que recorre los departamentos de Valle y Choluteca encierra diferentes especies de árboles, de las cuales las comunes son el mangle rojo, el mangle blanco y el mangle negro.

En esta tupida maraña de raíces, troncos y fango, miles de aves migratorias acuden cada año, de septiembre a enero, para procrear o buscar alimento mientras huyen de los intensos fríos del norte y sur del continente.

Variedad de especies

En un recorrido en lancha, que inicia en el puerto ubicado a 108 kilómetros de la capital, es fácil encontrar cigüeñas, piches, pelícanos blancos, gallitos de costa y muchas especies más que atraen a los observadores. A ellas se suman las especies ya permanentes como garzones blancos, chorchas, alcaravanes, garcitas morenas, guaras rojas, loras nuca amarilla y pericos o caracaras.

Pero no solo aves viven en este oscuro y húmedo hábitat. Mapaches, coyotes, lagartos, caimanes, serpientes y alguno que otro felino también han escogido estas apartadas y extensas líneas de mangle para vivir alejados del hombre.

Calores sofocantes, oleadas interminables de zancudos, impenetrables canales cubiertos de ramas y un fango (que aquí llaman “ñanga”) han creado una tácita barrera contra el hombre, que casi nunca se atreve a adentrarse a lo más profundo de los esteros.

El recorrido por el exótico paisaje natural cuesta alrededor de 5 dólares americanos (unos 100 lempiras). Las lanchas salen del muelle de San Lorenzo y recorren la Isla de los Pájaros y la Isla del Amor, entre otras.

Este y otros atractivos son sin duda una oportunidad única para recorrer la biodiversidad del sur del Honduras.