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'Me siento tan bendecida porque todo va tan bien”

La estrella del momento habla sobre su rol en la película What to Expect When You Are Expecting, que aborda el tema de la adopción.

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14.07.2012

Atrás, muy atrás quedó la historia del romance que tuvo con Ben Afleck. Y todavía está esperando el divorcio oficial con el tercer esposo, Marc Anthony.

Solamente en el cine, Jennifer López volvió a casarse, una vez más, en la película What to Expect when You Are Expecting, donde interpreta una mujer que quiere adoptar un bebé. Claro que en la realidad no lo necesita. Ya bastante trabajo tiene con los mellizos Max y Emme que tuvo en su último matrimonio (¿será realmente el último?).

Y mientras se mantiene en la cima de su carrera, como una de las famosas juezas de American Idol, su propia música y el cine, Jennifer López sigue dando a luz nuevos éxitos.

¿Qué lleva más trabajo? ¿Su familia o su carrera? Ahora mismo estoy un poco cansada, no te voy a mentir. Estoy ensayando para una nueva gira, más allá de American Idol, la promoción de mi nueva película y mis hijos. Es demasiado. Pero me siento bien con todo. Me siento bendecida porque todo va tan bien. De verdad.

¿Entre el cine, la gira como cantante y American Idol, cuál es su filosofía personal como una madre soltera que trabaja tanto? Lo que más me importa es no arruinar la parte de los bebés. Solo quiero que estén bien. En ese sentido, ellos están primero y recién después sigue todo lo demás. Esa es mi filosofía. Mientras eso funcione bien, entonces puedo dedicar el tiempo que necesito para mi carrera. Tomo todo, un día a la vez. También tengo bastante ayuda. Hay gente maravillosa en mi vida que me ayuda en mi trabajo y la casa. Tengo una gran familia. Lo hacemos todos juntos, se necesita un pueblo entero. Como cualquier madre soltera que trabaja, siempre hay cierta culpa. Cuando me voy, ellos me piden que no salga a trabajar. Pero tengo que ir, casi todos los días. Tengo que hacer malabares, tratando de hacer lo mejor que pueda y decir también no cuando tengo que decir no.

¿Piensa decir no el próximo año de American Idol? No lo sé. Lo disfruto. Este fue mi segundo año, pero no sé si pueda ir un año más. Extraño otras cosas. Ahora, mis bebés, de 4 años, ya se mueven, están por ir a la escuela... no lo sé.

Como ya lo cantó en varias de sus canciones, Jennifer Lynn Lopez nació en el Bronx de Nueva York, el 24 de julio de 1969 (Sí, ya pasó los 40, aunque no se nota). La madre, Guadalupe, era maestra jardinera, y el padre David, un técnico de computadoras. Ellos son los que realmente nacieron en Puerto Rico, aunque se conocieron recién cuando los dos llegaron a Estados Unidos.

Jen ya había tomado clases de danza a los 5 años, pero después de dedicarse al softball y el tenis, en la escuela secundaria, volvió a las clases de danza mientras se ganaba la vida, trabajando con un abogado.

¿Desde que tuvo a sus hijos, cambió en algo su cuerpo? Yo solía tener la talla de las muestras de ropa, como las modelos, apenas tenían que abrir un poco la cadera para mí. Pero ahora, mis costillas se abrieron un poco más. Todo el cuerpo cambia. Durante el embarazo, hasta mis pies crecieron un número más. Es horrible. No sabía lo que iba a hacer con mis maravillosos zapatos (risas).

¿Qué es lo que más la sorprendió o le dio miedo durante el embarazo? La verdad, tuve un embarazo ideal. Estuve de gira hasta los seis meses y medio de embarazo. No exploté hasta los ocho meses y medio. No tenía miedo, pero me acuerdo que tuve un momento de pánico, sentada en el living de casa, cuando me di cuenta que iba a ser responsable de dos seres humanos. Fue solo un segundo nada más, aunque la idea seguía en el subconsciente. Pero la pasé muy bien, todavía la sigo pasando bien. Mis hijos traen demasiada alegría y felicidad a mi vida. Me mantienen los pies sobre la tierra.

¿Es cierto que el cerebro se encoge durante el embarazo? (Risas) Es verdad. El cerebro se encoge un 80% durante el embarazo. Yo estaba en medio de la gira, tenía que empezar una canción y me olvidé la letra. Al principio me puse mal, pero después me di cuenta de que estaba embarazada y ya no le di importancia. Nadie se había dado cuenta de que tuve ese momento.

¿Y ahora... quiere tener más hijos? Lo que me depare la vida. Sería una bendición. Pero no ahora. Quiero concentrarme en hacer las cosas bien con los mellizos.

Basada en una guía para el embarazo que llegó a vender más de 14 millones de libros, la película What to Expect When You Are Expecting muestra el amor en los ojos de cinco parejas que experimentan la emoción y la sorpresa de tener un bebé. “Mi personaje se llama Holly y básicamente, ella decide adoptar un bebé, con su esposo”, comenta Jennifer López “Pasa por un punto de su vida donde quiere ser madre, pero el marido no está tan preparado como ella. Ese es el problema, pero es algo hermoso”.

¿Qué piensa sobre la adopción, después de haber vivido algo parecido en el cine? Es gracioso, porque antes de hacer la película, no había pensado en la adopción, para nada. Siempre quise tener mi propio bebé. Mi concentración pasaba por ahí y me llevó un tiempo tener hijos. Pero después de haber hecho la película, cuando tuve en mis brazos esos hermosos mellizos de Etiopía, durante el rodaje, me enamoré instantáneamente. Pude entender que alguien quiera hacer algo parecido, es muy fácil dar tu corazón a un bebé que no tiene nada. Es realmente un hermoso acto de amor desinteresado. Y pude entender ese sentimiento.

¿Es verdad que piensa adoptar un bebé entonces? No. Me malentendieron mucho en la prensa, diciendo que ahora quiero adoptar o tuve depresión cuando recién había tenido mis bebés. Nada de eso es verdad. Nunca pensé en adoptar, solo quise tener mis propios hijos.

¿A nivel personal, aprendió algo nuevo con la guía original del embarazo que inspiró su película? Para mí, el libro es increíblemente preciso en el tema del embarazo. Es lo primero que una busca cuando queda embarazada. Te lleva por todos los pasos. Todo el mundo habla del tema, pero no es lo mismo cuando te está pasando a nivel personal. Y este libro te ayuda a no asustarte. Te dice lo que pasa, cómo te vas a sentir, lo que vive tu cuerpo y lo que debería suceder. Te ayuda a calmarte bastante como madre en espera.

¿Y en su caso necesitaba calmarse por algo en particular? ¿Estaba preocupada por algo que no sabemos? Te ayuda a entender que todo es normal. Yo había tenido cesárea y obviamente tenía muchísimo dolor. Pero no quería calmantes. Yo no tomo alcohol, ni siquiera fumo. Me estaba volviendo loca de dolor. Quería tener a los bebés en mis brazos, pero no podía porque me dolía demasiado. Tenía una niñera que me ayudaba y en ese momento me acuerdo que le dije a Marc (Anthony) “Los bebés no me van a querer, no me van a conocer, van a querer a la niñera”. Y empecé a llorar, aunque él insistía, “Los bebés te aman. Créeme, ni siquiera saben lo que está pasando todavía”. Y yo seguía diciendo “No, yo soy la madre, yo debería tenerlos en brazos”. Y cuando abrí el libro, marcaba un día específico, el décimo día, donde se cae una hormona que llaman Baby Blues. Eso era lo que me estaba pasando. Y me quedé tranquila, porque no sabía lo que me estaba pasando. Por eso el libro es una buena herramienta, una amiga, en todo momento.

Hablando de amigos, ¿conocía antes a Cameron Díaz, que también trabaja en la misma película? Nos habíamos visto varias veces, pero tampoco trabajamos juntas en esta película. Cada una tuvo su historia propia.

¿Y los rumores de que no se llevaban bien durante el rodaje? Siempre es así. La gente siempre quiere peleas, pero nada es verdad.

¿Le gustó tener un nuevo esposo... en el cine? (Risas) Esta vez, tuve a Rodrigo Santoro como mi esposo. La pasamos muy bien trabajando juntos. Enseguida pensamos como esta pareja que se quiere tanto, que tiene una vida artística, con la música y la fotografía. Están en lo suyo y esperaron demasiado para tener familia. Y ahora, ella quiere ser madre. Lo más gracioso es que el director, muy inglés, se la pasaba diciéndonos que paráramos, porque éramos una pareja muy afectuosa. Y él nos decía “No me parece que deberían abrazarse y besarse tanto”. Pero somos latinos. Así somos, muy afectivos. Y a él no le gustaba para nada (risas). Esa es la anécdota divertida. La mejor dirección para nosotros era “Paren de tocarse tanto entre ustedes”.