Para los científicos, es biológico: señales visuales, acústicas, olfativas y hormonales. Para los psicólogos, una colusión inconsciente. ¡Es un flechazo! En instantes, Cupido no solo alcanza el corazón, sino el cerebro.
En él se activan 4 zonas: Dos en el córtex cerebral, la parte más desarrollada; y otras dos en zonas más primitivas, propicias para el sentimiento de dependencia.
Un choque amoroso libera moléculas químicas euforizantes similares a las que se producen con la toma de cocaína. Se llaman dopamina, oxitocina, adrenalina o incluso vasopresina.
Y del flechazo al beso, suele no haber más que un pasito. El beso también libera sustancias químicas.
Tres sistemas cerebrales tienen un papel clave en el aparejamiento y la reproducción del homo sapiens:
1. El deseo sexual, alimentado por la testosterona, hormona masculina, en hombres y mujeres, lleva a buscar múltiples parejas.
2. El amor pasional u obsesivo concentrado en una persona, probablemente debido a una actividad intensa de la dopamina, estimulante natural.
3. El vínculo, que permite a dos personas seguir juntas, se atribuye a un nivel elevado de oxitocina, hormona materna.