Tegucigalpa, Honduras.- Julio Iglesias rompió hoy por fin el silencio y negó las acusaciones de abuso sexual a través de un posteo en su perfil de Instagram. "Niego haber abusado, coaccionado o faltado al respeto a ninguna mujer".
Tras este primer mensaje del artista que ha sido noticia esta última semana, su esposa Miranda Rynsburger, acaparó la atención al publicar un mensaje de apoyo a Julio en su cuenta de Instagram.
La neerlandesa, que se casó con Julio Iglesias en 2010 y con quien procreó cinco hijos, publicó un mensaje corto pero significativo en su perfil: “A tu lado siempre”, acompañado de un corazón rojo.
La publicación de Miranda, que ha sido una figura silenciosa, manteniéndose siempre con un perfil bajo al lado del artista durante todos estos años, se convirtió en tendencia en cuestión de horas.
El mensaje fue interpretado por usuarios y medios como una muestra de apoyo personal hacia Iglesias. Y las reacciones no se hicieron esperar. Los internautas destacan la sencillez y la carga emocional de las palabras de Miranda.
Incluso, algunos usuarios lo ven como un gesto de reafirmación familiar en medio de la avalancha de información sobre el cantante.
Y tiene mayor importancia cuando se trata de una las pocas ocasiones en que Miranda Rynsburger se pronuncia en una plataforma pública.
Una bailarina rompe el silencio
Pero, Miranda no fue la única que habló del caso, Luego que dos exempleadas de sus mansiones lo denunciaran por presunta agresión sexual, este día, en el programa español Telecinco de Patricia Pardo habló una bailarina que asegura que fue despedida por negarse a mantener relaciones sexuales con el cantante.
En una publicación de Marca se detalla que la bailarina continúa en el mundo del espectáculo, por lo que no quiso revelar su identidad. Pero los hechos que detalla ocurrieron cuando ella participaba en un programa de RTVE.
“Con 19 años me vi metida en una jaula de oro”, dijo la bailarina en el programa. “Julio me dijo que me tenía que quedar a vivir en la mansión en la que estaba porque, además de bailar en sus conciertos, haría trabajos de imagen acompañándolo en sus salidas por la isla"
Sin revelar su identidad detalló que: "En la casa también había otra chica, de origen argentino, muy mona, de unos 22 años. Él terminaba de comer y me preguntaba si me iba a dormir la siesta con él y, como me negaba, me decía: 'Pues yo me voy a comer carne argentina'.
La joven asegura que luego de un concierto en Marbella no la dejó salir al escenario y ella o vio como una venganza por no acceder a sus juegos y peticiones.
"A la vuelta a Ibiza, en el vuelo privado, mi cara era un poema. Al bajarnos del avión, me dijo que tenía que ir con su gente a Pacha. Me negué y al día siguiente me despidieron", indicó en su comunicación con Telecinco.