Los Ángeles, Estados Unidos.- 30 millones de discos vendidos, 150 discos de oro y 63 de platino sitúan a Rocío Jurado en el Olimpo de la música, pero su contribución va más allá. Nacida en Chipiona en 1943, supo trascender sin abandonar jamás su génesis flamenca, elevando la copla y la canción ligera a partir de un carácter propio e irrepetible.
Desarrolló su faceta interpretativa con gran solvencia en papeles cinematográficos de folclórica, a las órdenes de Fernando Fernán Gómez o Juan de Orduña, entre otros, y colaboró con Carlos Saura en la banda sonora de películas como `El amor brujo´ y `Sevillanas´.
Con su voz privilegiada y una imagen imponente conquistó audiencias en España y América, que lloraron su muerte por cáncer de páncreas en 2006.
Éxitos inolvidables como ‘Señora’, ‘Si amanece’, ‘Amor marinero’ o ‘Como una ola’ formaron parte de una recopilación editada en 2001 bajo el título ‘La Más Grande’.‘
Ella tiene un rosal rojo en la garganta’. Antonio Gala.Rocío heredó la vena artística de su padre, un zapatero de Chipiona que cantaba flamenco por devoción al género y en cuya primogénita apuntó maneras desde muy pequeña.
Tanto fue así que debutó en los concursos de radio y certámenes de la época con tanto éxito que se la conocía como ‘la niña de los premios’. Con solo 15 años consiguió su primer gran reconocimiento: el Premio Nacional al Cante Flamenco de Jerez.
Fue entonces cuando decidió, junto a su madre, marcharse a Madrid para buscar su lanzamiento profesional.Comenzó en tablaos flamencos como ‘El Duende’, de Pastora Imperio, o ‘Los Canasteros’, de Manolo Caracol, haciéndose pasar por mayor de edad.
Enseguida destacó por su fuerza interpretativa y, años después, tras la oportunidad de actuar en 1968 en el Teatro de la Zarzuela junto a otros grandes artistas de la época, como Concha Velasco y Rocío Dúrcal, su carrera musical despegó trascendiendo el flamenco.
Después de convertirse en una enorme y triunfadora artista de música melódica, quiso reivindicar sus raíces andaluzas y, en 1998, publicó el álbum flamenco `Con los cinco sentidos´, aprovechando esta ocasión para homenajear a Lola Flores con el tema ‘Lola de España’. La voz extraordinaria de Rocío Jurado fue descrita por el poeta andaluz Antonio Gala como ‘un rosal rojo en la garganta’.
‘Ella es poderosa, magnánima, opulenta...’. Terenci Moix.
Rocío Jurado mostró una imagen de folclórica poco habitual, elevándola a unos estándares diferentes de los tradicionales. Elegante y sofisticada, supo rodearse de diseñadores que realzaban la voluptuosidad de su figura. Uno de sus diseñadores habituales fue Antonio Ardón, que supo reflejar el estilo que le demandaba la artista con modelos que marcaban curvas y pronunciaban escotes.
Unido a un maquillaje intenso y peinados fastuosos, su presencia en el escenario se convertía en una auténtica puesta en escena. Los emblemáticos temas compuestos por Manuel Alejandro, como ‘Se nos rompió el amor’, ‘Como yo te amo’ o ‘Lo siento mi amor’, eran acompañados por una carga dramática interpretativa que completaba el espectáculo.
En el libro `Suspiros de España´, de Terenci Moix (Plaza & Janés, 1993), donde el autor hace un recorrido nostálgico y cultural por la España de mediados del siglo XX, dedica el capítulo ‘La bestia magnífica’ a la figura de Rocío Jurado como la artista que supo aunar la tradición de la copla con una sensibilidad más contemporánea y espectacular que caló en la sensibilidad de la época.
La voz de España en Iberoamérica
Rocío Jurado tuvo un enorme reconocimiento en Iberoamérica. Sus giras por México, Colombia o Venezuela fueron tan importantes en su carrera profesional como los discos grabados con Juan Gabriel o las canciones ‘Si amanece’ y ‘Caballo viejo’, escritas para ella por el venezolano Simón Díaz.
Su vínculo con América fue tan estrecho y fue tan admirada por la comunidad hispana en Estados Unidos que, en 1986, fue nombrada ‘Hija predilecta de Miami’, ciudad que visitó en numerosas ocasiones. Obtuvo multitud de reconocimientos en el continente americano, como el ‘Guaicaipuro de Oro’ en 1985 en Venezuela; el trofeo ‘América’ en Las Vegas en 1988, siendo la primera española en recibirlo; o el título de ‘La Voz del Milenio’, otorgado en Nueva York en el año 2000, entre otros muchos.
Pero Iberoamérica fue también el lugar elegido para adoptar a sus hijos, Luis Fernando y Gloria Camila, dos niños colombianos con los que aumentó su familia junto a su segundo marido, el torero José Ortega Cano, y su hija Rocío, fruto de su primer matrimonio con el boxeador Pedro Carrasco.
Merecedora en España de la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 1995 y de la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo en 2006, entre otros reconocimientos, unos meses antes de su muerte por cáncer de páncreas realizó una gran actuación pública en el especial de Televisión Española ‘Rocío... siempre’, junto a otros artistas como Raphael, Mónica Naranjo, David Bisbal y Paulina Rubio.
En enero de 2006 ofreció su última entrevista al periodista Jesús Quintero, donde remató: ‘Si me voy, no será porque no haya habido pelea’. El 1 de junio de hace ahora 20 años, Rocío Jurado fallecía en su casa de Madrid, dejando, con sus canciones y su actitud irrepetible, un legado eterno para sus fans.