Más de 1.8 millones de hondureños sumidos entre el desempleo y trabajos precarios
El INE reportó que para 2025 más de 211 mil hondureños estaban desempleados y 1.6 millones con empleos precarios con los que apenas logran subsistir
- Actualizado: 30 de abril de 2026 a las 23:30
Tegucigalpa, Honduras.- Día a día miles de hondureños acuden a entrevistas de trabajo con currículum en mano, envían sus postulaciones en plataformas digitales, pero la espera se prolonga por semanas y hasta por meses.
Este panorama desalentador orilla a muchos a optar por hacer trabajos parciales, mientras otros laboran extensas jornadas pero lo que ganan apenas alcanza para cubrir una necesidad tan vital como la alimentación.
Para 2025, se reportaban más de 1.8 millones de personas en condición de desempleo y subempleo, de acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples 2025, elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
El estudio de esta entidad establece que la fuerza de trabajo —conocida antes como Población Económicamente Activa— fue de 4.2 millones de personas, de las cuales 4,075,415 ya tenían una ocupación. El problema es que 1.6 millones (el equivalente al 41.4%) estaban en la categoría de subocupadas con empleos, en muchos casos, precarios.
Los datos del INE también contabilizan a 211,015 sin empleo (desocupadas), representando una tasa del 4.9%, una leve disminución comparado a la tasa del 2024, que fue de 5.2%.
La desocupación afecta más a los jóvenes de entre 19 a 29 años, representando el 45% de los 211 mil desempleados. En específico, el INE registró 95,205 personas desocupadas de esas edades.
Por otro lado, el 42% de la población ocupada la conforman personas entre los 36 a 59 años con más de 1.6 millones de trabajadores.
No obstante, este segmento poblacional también tiene dificultades para acceder un empleo, ya que muchas empresas públicas o privadas suelen establecer un límite de edad para ciertos puestos laborales. Evidencia de ello es que 53,929 personas entre los 36 a 59 años están desocupadas.
A nivel nacional, el INE estima que la población busca empleo un lapso de tres a cuatro meses, esto de acuerdo al indicador de Meses promedio en Busca de Trabajo (MBT) el cual es de 3.6. Este solo es un índice, ya que hay varios casos de personas que tienen uno o varios años.
María es una de ellas. Lleva seis años buscando de forma insistente un empleo, sin encontrarlo. Ella no ve solo los que están dentro de su profesión sino cualquier opción que le permita llevar algo de comida a su casa.
"Paso enviando currículum, pero no me llaman. Yo sigo postulándome", comentó a EL HERALDO Plus la joven de 35 años, quien tiene una licenciatura y es estudiante de la carrera de Derecho.
En su casa el único que trabajaba era su esposo, pero hace un mes fue despedido. "Este mes he visto la bondad de Dios porque afortunadamente no nos ha faltado nada en casa; hemos salido limitadamente", comentó.
Subempleo supera el desempleo
A criterio de la expresidenta del Colegio Hondureño de Economistas (CHE), Liliana Castillo, la reducción en la tasa de desocupación no se traduce en su totalidad en que las personas hayan encontrado empleos dignos.
Atribuyó la posibilidad de que estas personas por necesidad ahora formen parte del sector informal y del subempleo, ejemplificando el caso de vendedores ambulantes o pequeños puestos de venta de comida.
"Lo que está aumentando más es el empleo precario y sabemos que el empleo precario apenas les da para subsistir. Ese empleo precario no los va a sacar de la pobreza", aseveró Castillo.
La subocupación se clasifica en dos categorías: los que laboran menos de 40 horas a la semana, pero que desean poder trabajar más; y aquellos que pese a laborar 40 horas o más semanalmente, sus ingresos están por debajo del salario mínimo promedio mensual del rubro en el que desempeñan.
El año pasado en la encuesta del INE se contabilizaron 1.3 millones de subocupados por ingresos insuficientes y 327 mil por insuficiencia de falta de tiempo de trabajo. En ese sentido, la tasa de subocupación por falta de ingresos ascendió al 33.44%, mientras que la tasa por falta de tiempo es del 8%.
En términos generales, los más de 1.6 millones de subocupados equivalen a una tasa del 41.4%.
Karim Qubain, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC), expresó que reducir la informalidad y el desempleo en Honduras es desafiante debido a la falta de oportunidades, de inversión, infraestructura deteriorada, altos costos de operación, trámites burocráticos engorrosos y una "desconexión entre la educación y las necesidades reales del mercado laboral".
"Muchas personas no están en la informalidad porque quieran, sino porque no encuentran otra alternativa", lamentó.
Esto también deja brechas por condición de género. De los cuatro millones de personas ocupadas, 2.4 son hombres (60%) y 1.6 millones son mujeres (40%).
La desocupación es mayor en mujeres, representando el 56%, con 117,526 personas. El 44% restante la integran 93,489 hombres. El INE resaltó que la tasa de desocupación en mujeres es del 6.8%, superior a la de los hombres que es de 3.7%.
La economista Castillo reprochó que los distintos gobiernos de turno prometen decenas de miles de empleos, pero que al final no se materializan y quedan en palabras vacías. A su vez, recordó que la situación laboral en el país se agravó con la pandemia de covid-19, la cual obligó a paralizar la actividad económica y muchos hondureños fueron despedidos de sus empleos.
"Al no haber suficiente inversión nacional ni extranjera, no hay generación de empleos dignos", agregó.
A su vez, la expresidenta del CHE comentó que muchos profesionales y personas que se dedican a oficios han decidido migrar al extranjero ante la falta de oportunidades en su país, provocando una fuga de mano de obra.
Tipos de trabajadores
El 51% de las personas ocupadas son asalariados de la empresa privada, con más de dos millones de ciudadanos. Esto lo convierte en el sector que más empleos genera, aun con los obstáculos que mencionó Karim Qubain.
Otro dato interesante es que más de 1.2 millones de personas en el país laboran de forma independiente, traduciéndose en el 31% de la población ocupada.
"Podemos contribuir impulsando más inversión, fortaleciendo a las MiPymes, promoviendo capacitación, innovación y programas de inserción laboral, especialmente para jóvenes y mujeres. Pero para lograrlo necesitamos trabajar juntos como país", subrayó el presidente de la CCIC.
Los hondureños han preferido aventurarse a ofrecer sus servicios o a establecer sus emprendimientos con la esperanza de que estos crezcan y que con el tiempo generen más fuentes de trabajo.
Qubain ve en el emprendedurismo a futuros empresarios que contribuirán positivamente a la economía nacional. "Apoyar a los emprendedores significa abrir oportunidades, fortalecer la economía local y reducir la dependencia del empleo tradicional. Si les damos acceso a financiamiento, capacitación, digitalización y mercados, estaremos sembrando desarrollo sostenible para Honduras", resaltó.
Respecto al número personas que trabajan en instituciones públicas, este ni siquiera se acerca millón. El año pasado se contabilizaban 258,326 burócratas, cifra que puede haber disminuido en este año ante la determinación del gobierno de Nasry Asfura en eliminar, suprimir y fusionar varias entidades estatales.
Otros 211 mil son trabajadores que ofrecen su mano de obra a la empresa, negocio o finca de algún familiar suyo. El INE señala que estos no reciben remuneración por su trabajo y que generalmente se alojan en la vivienda del jefe de hogar.
Otra tipo de trabajador con presencia en la población ocupada con los empleados domésticos, llegando a los 108 mil. Esta categoría engloba a amas de llaves, mayordomos, cocineras, encargadas de limpieza, jardineros, motoristas, niñeras y lavanderas (a domicilio) que trabajen para un hogar en particular.
De igual forma, figuran 172 mil personas que se desempeñan como contratistas independientes y 7,852 como aprendices remunerados.
Trabajo por sectores
El rubro económico que más empleos ha venido generando es el comercio de productos al mayor y al por menor, junto a la reparación de automotores. En estas actividades hay 944,685 personas laborando, constituyendo así el 23% de la población ocupada.
El segundo sector con más trabajadores es el vinculado a la agricultura, ganadería, pesca y silvicultura, el cual suma 892,482 habitantes.
Otras actividades económicas que destacan por su generación de fuentes de trabajo son la manufactura con 549 mil; construcción con 379 mil; alojamiento y servicios de comida con 212 mil, entre otros.
Liliana Castillo atribuye el crecimiento del comercio mayorista y minorista al incremento de las importaciones de distintos productos, incluyendo la de automotores. Si bien los negocios que se dedican a esta actividad les generan ingresos y a la vez fuentes de trabajo, el exceso de importaciones puede ser contraproducente para la producción nacional.
La experta indicó así las altas importaciones de granos básicos o productos agrícolas llegan a desincentivar a los productores locales, también llega a afectar a los oficios ya que los hondureños prefieren productos terminados que artesanales.
"La persona que tiene un taller de sastrería o de zapatería, con todo esto de que traen zapatos y ropa usada, esos oficios se van quedando relegados. Lo que les llega ahora es poco trabajo, entonces están subsistiendo", ejemplificó.
Empleos y salarios dignos
La principal exigencia de la clase trabajadora es tener salarios dignos que les permitan cubrir el alto costo de vida.
De acuerdo al INE, los empleados públicos son quienes mejores ingresos perciben, con un promedio de L18,483 mensuales. En contraste, los empleados de la empresa privada perciben un promedio de L9,776. Este monto no dista mucho de los trabajadores independientes o autoempleados, quienes tienen ingresos promedio de L8,491.
Los ingresos más bajos los tienen los trabajadores domésticos, con un promedio de L5,509 y los aprendices con L2,705.
Los bajos ingresos limitan la vida de muchos hondureños, al punto de ni siquiera suplir su alimentación adecuadamente, según el vicepresidente de la Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH), Josué Orellana.
"Esa pérdida en la capacidad adquisitiva de la clase trabajadora que tiene en este momento no le permite ni llevar los tres tiempos de comida a la mesa del trabajador", manifestó en el foro televisivo Frente a Frente.
El pasado 27 de abril, el sector privado, dirigencia obrera y gobierno lograron acordar que el salario mínimo aumente entre un 6% al 7% para este 2026, reajustes que oscilan entre los L658.97 a L1,447.40.
No obstante, las micro, pequeñas y medianas empresas son las que más dificultades tienen para cumplir con el pago del salario mínimo ya que sus ingresos no son lo suficientemente altos, sumado a que deben cumplir con otras obligaciones tributarias y costos.
Castillo afirmó que las Mipymes cargan con mucha presión; sin embargo, condenó que un sector del empresariado ha incumplido con el pago del salario mínimo, aprovechándose de la urgencia de cientos de hondureños calificados que necesitan un empleo y terminan aceptando un trabajo precario.
"Los muchachos bien capacitados llegan a veces con su título universitario, a veces les ofrecen 10,000 lempiras. Para ellos ya sería un empleo precario", añadió.
Los sueldos deben ajustarse a manera de que los hondureños puedan vivir dignamente, pero la economista advirtió que si el sueldo mínimo llegase a ser elevado desproporcionalmente provocaría que muchas empresas —independientemente de su tamaño— despidan a muchos de sus empleados. Por ello, enfatizó que es imperativo mantener un equilibrio, tomando de referencia la inflación.
Desde la CCIC instaron a crear un clima de confianza para atraer inversión extranjera y motivar a inversionistas nacionales. Asimismo, implica que se garantice la seguridad jurídica, inversión en infraestructura y tecnologías, modernizar las instituciones, simplificar trámites y promover políticas que incentiven la producción y competitividad.
Qubain destacó que la generación de empleos es una prioridad que debe ser vista no solo por la empresa privada, sino también por el gobierno, sociedad civil y academia."Honduras necesita unidad. La generación de empleo no puede depender de un solo sector; requiere una visión compartida entre gobierno, empresa privada, academia y sociedad civil", destacó.
"Desde la CCIC reiteramos nuestra disposición permanente al diálogo, a presentar propuestas y a construir soluciones conjuntas. El empleo digno transforma vidas, fortalece familias y trae estabilidad al país", dijo.
Orellana coincidió en la importancia de que se aperturen e instalen más empresas, recordando que estas deben reconocer justamente a sus trabajadores y que así exista beneficio mutuo,
"Hay que cuidar a esa empresa que pone la plata para que se generen empleos, pero también necesitamos empresarios conscientes, que también reconozcan que un trabajador debe estar muy bien remunerado no solo para el tema de subsistencia, sino para que se vuelva más productiva y genere mucha más ganancia la empresa", declaró el representante de la CHT.