Una tormenta perfecta está en plena formación y sus olas golpearán a los hondureños con inevitables alzas que encarecerán aún más el diario vivir.
Factores fuera y dentro del país conforman esta tormenta. Por una parte está la sequía que azota Estados Unidos, Rusia y Australia, los grandes productores mundiales; las constantes alzas a los precios de los derivados del petróleo, mientras que a nivel nacional la devaluación de la moneda, afectan desde ya el poder adquisitivo de los hondureños.
El efecto de esta letal combinación la pagarán los hondureños y la misma comenzará a sentirse en los próximos meses, según la advertencia de los productores y agroindustriales. Alimentos producidos en el país, así como los productos importados, serán arrasados por esa eventual alza.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) destacó recientemente que la sequía en Estados Unidos, que ha afectado al 75% de la superficie cultivada de maíz y soya, está generando presiones al alza y volatilidad en los precios de estos alimentos, provocando incertidumbre sobre el comportamiento de los mercados internacionales de granos en el mediano plazo.
Los alimentos balanceados reportan un impacto fuerte, pues solo el maíz amarillo, una de las materias primas de este insumo, reporta una alza de precio de un 34.5% por efecto de la sequía histórica que golpea a los estadounidenses y que arrastra a los países que dependen en gran parte de su producción, como lo es el caso de Honduras.
Desde que finalizó el primer semestre, ángel Pérez, presidente de Ahproaba (Asociación Hondureña de Productores de Alimentos Balanceados), señaló que esta industria registra un impacto de entre un 30% y 40% en el precio del grano que consume.
Un porcentaje similar de alimentos que se consumen en Honduras estarán azotados por el impacto, como todo el conglomerado pecuario que incluye carnes bovina y porcina, pollo, huevos, lácteos, tilapias y camarones.
Pollos y huevos
Jorge Ulloa, productor avícola, refiere: “Cuando las materias primas impactan en ese nivel de 50% o 60% y su costo de producción de alimentos balanceados es un 60% o 70%, solo haga las matemáticas”. Así que el impacto en la carne de pollo y los huevos es seguro.
En el caso de los huevos, esta alza comenzó a reflejarse esta semana en las tiendas de la Suplidora Nacional de Productos Básicos (Banasupro), según su titular, Ubaldo Cerrato. De 2 lempiras pasó a 2.35 lempiras la unidad, dijo; en el cartón de huevos medianos, el aumento es de 5 lempiras, por lo que actualmente está a 71.
Y estas alzas son inevitables. Además, Ulloa recordó que toda industria que use alimentos balanceados para su crianza será arrasada por esa ola de aumentos y entre estos destacan los cerdos, los camarones, la tilapia, el ganado y con ello la carne de res, la leche y sus derivados.
Industria porcina
Edgardo Leiva, presidente de la Asociación Nacional de Porcicultores (Anapoh), dijo que en esta industria el alza pronosticada en el último trimestre del año es de 60 lempiras por cada quintal de concentrado.
“Un cerdo necesita alrededor de siete quintales, eso significa que se incrementará en 420 el producir un cerdo”, afirmó. Si el ajuste se aplica por libra, este se traduciría en 3 lempiras por libra de carne en canal, pues cada animal pesa entre 140 y 145 libras.
Las alzas son inevitables, “más el petróleo que va para arriba, esos dos componentes hacen que sea una tormenta perfecta”, dijo al recordar la crisis que pasó el sector en 2008, por lo que Leiva teme que “mucho productor vaya a desaparecer” ante esta situación que se avecina.
Los efectos de este conjunto de factores, especialmente el de la sequía en Estados Unidos, ya se está sintiendo.
“Ya se está sintiendo. El tema en carne de res es parte de eso, el del aumento en el precio del maíz también es parte de eso, actualmente está en 8 dólares el bushel y todo el año pasado se mantuvo en 6 dólares; las importaciones, la carne de pollo y todo lo demás ya subió, todo ha subido”, destacó Leiva.
“Podríamos decir que es un 30% o 40% de los productos que consume el hondureño”.