Dos aduanas hondureñas más fueron intervenidas para corregir algunas situaciones irregulares que se presentan en esas dependencias públicas.
Las aduanas más importantes de Honduras son Puerto Cortés, La Mesa, Toncontín, Amatillo y Agua Caliente. Cortés y La Mesa son las que fueron intervenidas.
Pese a que en Toncontín se nombró a Edwin Matalón y Henry Aguilera en los cargos de administrador y subadministrador de aduana, respectivamente, las autoridades de la Dirección Ejecutiva de Ingresos decidieron mantener la comisión interventora nombrada en la gestión de Lorena Ramírez, quien recién fue separada del puesto y enviada a otra plaza en la DEI.
Personal de Control Interno, Auditoría y Antifraude de la Dirección Ejecutiva de Ingresos fue enviado hace un mes como parte de una comisión interventora para investigar denuncias de pago de sobornos a funcionarios y empleados de la aduana Toncontín por la introducción fraudulenta de mercadería procedente de Panamá y México, así como autos usados procedentes de Estados Unidos.
“La intervención en Toncontín ha dejado buenos resultados al fisco porque las recaudaciones aumentaron 20% en abril pasado y esa tendencia se mantiene en el presente mes”, dijo una fuente oficial a EL HERALDO.
Agregó que lo anterior se deriva de la aplicación de una serie de medidas correctivas en los procedimientos aduaneros a través de ajustes, sobre todo en la declaración de valores y especificaciones de las mercaderías introducidas al país.
De los 60,224 millones de lempiras programados en concepto de recaudaciones para este año, el sistema aduanero aportará entre 13,500 y 14,500 millones de lempiras.
Las aduanas hondureñas han sido parte de sonados escándalos como el “gasolinazo”, el “carrazo”, el “alcoholazo”, el “tiendazo” y el “arrozazo”, que han costado el cargo a directores de Ingresos, directores adjuntos de Aduanas, administradores y subadministradores, oficiales de aforo y despacho, entre otros servidores públicos.
Estudios de organismos internacionales indican que Honduras pierde alrededor de 2,000 millones de lempiras anuales por el contrabando y subvaluación de mercaderías en las aduanas.