Ya sea que los productos que usted compra en el supermercado o la pulpería sean de importación o producción nacional, como todos los hondureños, está pagando por la determinación de las autoridades económicas del país de devaluar la moneda.
Para el representante de asociaciones de defensa al consumidor, esta devaluación tiene un efecto “desmedido y sin control” sobre el bolsillo de los hondureños.
Desde que el gobierno de Porfirio Lobo Sosa autorizó la flexibilización de la banda cambiaria, que conllevó a la devaluación del lempira frente al dólar, el valor adquisitivo de los hondureños ha venido en constante decrecimiento.
Roldán Duarte, presidente del Colegio Hondureño de Economistas (CHE), explica que las devaluaciones generalmente se traducen en impacto a la inflación, misma que en 2012 cerró en 2012 en 5.4 por ciento.
El economista afirma que por lo menos una cuarta parte de la devaluación que ocurre en un país se traslada a la inflación y en el caso de Honduras la devaluación está contribuyendo en dos puntos.
“Dos puntos del 5.6 por ciento que tiene la inflación actualmente, deben atribuirse a una consecuencia de la devaluación”.
En marzo, cuando la inflación fue 2.1 por ciento, los alimentos presentaron una variación relativa mensual de 0.48 por ciento. Este rubro representó 0.15 puntos al total de la inflación mensual, que fue de 0.5 por ciento.
“Entre los bienes que incrementaron sus precios y contribuyeron más a la inflación mensual están los siguientes: carne, costilla e hígado de res, costilla de cerdo, pescado entero y en filete, queso blanco seco y fresco, repollo y maíz (... )”, señala el Banco Central de Honduras (BCH) en su reporte mensual.
El BCH mantuvo fijo el tipo de cambio desde octubre de 2005 a julio de 2011 (18.90 lempiras por dólar para la compra y 19.02 lempiras por dólar para la venta).
Pero en julio de 2011 el gobierno reactivó el sistema de banda cambiaria vigente y desde esa fecha hasta hoy el precio de venta del dólar registra la histórica cifra de 20.39 lempiras, mientras que el precio de compra es 20.25 lempiras.
Impacto directo e indirecto
Nadie se salva del impacto de la devaluación ya que influye en los precios de todos los productos, y mucho más en los que son importados.
Walterio Guardiola, presidente de la Asociación para la Protección del Consumidor y el Usuario (Adecu), recuerda que al menos el 70 por ciento de los alimentos que se consumen en el país son importados.
Teniendo en cuenta este porcentaje, “el incremento de los dólares se convierte en un factor de incremento de los precios, recordemos que para comprar afuera no nos aceptan los devaluados sino que tiene que ser en dólares”.
Guardiola estima que solamente por efecto cambiario el impacto a la canasta básica y a todos los productos en general es de un 6 a un 8 por ciento. Sumado a esto, el presidente de Adecu resalta la voracidad de los intermediarios, por lo que asegura que “el efecto es desmedido y sin control”.
En productos como jabones, champús o cereales, el efecto de la devaluación es trasladado en su totalidad, ya que son importados.
“La devaluación se traslada totalmente a los productos importados, no importa cuál sea el producto, con tal sea importado. La devaluación afecta todo”, afirma el presidente de los economistas.
El 30 por ciento restante tampoco se escapa de este efecto, pues las materias primas acarrean este factor al incrementar los costos de producción de productos como concentrados y fertilizantes. En estos casos, “la devaluación entra de manera indirecta vía inflación, o sea por el lado de los costos de algunos productos utilizados para producirlo, como el fertilizante usado en el cultivo de maíz”.
Incluso el precio que tienen las tortillas y los frijoles posee un porcentaje de la devaluación por el alza que esta representa en productos como fertilizantes, abonos y todos los insumos empleados en la producción de granos básicos.
Efecto en materias primas
Para Ángel Salazar, director comercial de Aliansa, la devaluación del lempira siempre tiene un impacto negativo en la adquisición de bienes importados, lo que incluye las materias primas utilizadas para la elaboración de los alimentos balanceados para animales.
El impacto del deslizamiento de la moneda es directamente proporcional a los costos de producción, indicó al destacar que la industria de alimentos balanceados se mantiene de forma constante buscando eficiencias en sus procesos para poder palear este impacto a través de mejores prácticas que optimicen el uso de recursos.
Asimismo, los costos de la producción de energía eléctrica, combustibles, transporte, entre otros rubros, también son impactados por el valor de la moneda.
Además de productos como el maíz, los frijoles y el arroz, el golpe repercute en alimentos como carne de pollo, cerdo, res y pescado.
En ese sentido, dado que el efecto de los altos precios de las materias primas es a nivel internacional, el reto para Honduras es sustituir estas importaciones de grano con producción nacional, principalmente de maíz amarillo.