Tegucigalpa, Honduras.- Aunque pretenden incrementar los ingresos, por otra parte generan un efecto contrario hasta debilitan la moral tributaria de los contribuyentes.
Se trata de las amnistías principalmente en materia fiscal que para los últimos gobiernos se ha convertido en una costumbre promovida desde el Congreso Nacional.
El Servicio de Administración de Rentas (SAR) tiene datos de los efectos de estos indultos que entraron en vigencia al ser publicados en el diario oficial La Gaceta a través de 16 decretos de amnistía al igual que regularización aprobados entre 2010 y 2021.
“Desde la aprobación del nuevo Código Tributario, el Congreso admitió 16 decretos otorgando amnistías para los períodos comprendidos entre el 2010 y el 2021 y regularizaciones entre el 2012 y 2019.
Mientras que las amnistías perdonaron el pago de multas, intereses y recargos, las regularizaciones perdonaron el saldo principal de la deuda tributaria”, subraya un informe al que tuvo acceso EL HERALDO.
Destaca que “el sacrificio fiscal directo de estos decretos fue de 4,961 millones de lempiras, pero su impacto indirecto es indeterminable al permitir que los obligados tributarios maquillaran sus estados financieros esperando que el Congreso aprobara cada año una medida que permitiera legalizar su evasión”.
En la sesión ordinaria del pasado 3 de febrero los diputados del CN aprobaron por unanimidad un nuevo paquete de amnistías que incluye una en materia tributaria.
El referido beneficio aplicará a multas, recargos, intereses relacionadas con omisiones y/o declaraciones extemporáneas en los años fiscales 2020, 2021, 2022, 2023, 2024 en relación al Impuesto Sobre la Renta (ISR), Impuesto Sobre la Venta (ISV), ganancia de capital, aportación solidaria, retención en la fuente y retención de honorarios profesionales.
Si bien en 2024 y 2025 se concedieron varias amnistías no se dio ninguna fiscal, siendo la última conferida en el 2021.
Sobrevalorada
“La función de recaudación de ingresos de las amnistías fiscales puede estar sobrevalorada, especialmente cuando los legisladores permiten que los contribuyentes morosos ya detectados participen en la amnistía.
El cumplimiento tributario futuro también puede verse afectado negativamente por la sensación de los ciudadanos que cumplen a tiempo con su pago de impuestos de que una amnistía fiscal es injusta y la percepción de que la administración tributaria no es eficiente”, plantea en una publicación el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT).
Añade que “otro factor que posiblemente socava las ventajas potenciales de las amnistías fiscales es la frecuencia con la que se implementan en algunos países. Esto se debe a que, si las amnistías fiscales se repiten con frecuencia, los contribuyentes tienden a no cumplir con sus obligaciones tributarias en previsión de los beneficios de la próxima amnistía fiscal”.
Posturas
En el pasado el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) también emitió su postura ante la intención de ampliar una amnistía fiscal admitida en el Código Tributario.
Este período de gracia extendido “es injusto porque promueve la impunidad e irresponsabilidad de contribuyentes incumplidos y morosos y debilita la moral tributaria de los contribuyentes que pagan sus impuestos cumpliendo con los tiempos que manda la ley y de manera íntegra”, señaló en un comunicado.
De su lado, la expresidenta del Colegio Hondureño de Economistas (CHE), Liliana Castillo, consideró que las amnistías que se han aprobado y estado en vigor en el país a lo largo del tiempo no han contribuido a disminuir la morosidad en las diferentes instituciones estatales.
“Vemos que la mora va aumentando año con año y las personas que normalmente pagan se van acomodando a este tipo de medidas, por lo tanto se dejan de recaudar ingresos que se percibirían normalmente”, mencionó a EL HERALDO.