Tegucigalpa, Honduras.- La escisión de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) en tres unidades -generación, transmisión y distribución- fue propuesta en 2007 por el Banco Mundial (BM).
No obstante, el Gobierno de ese entonces no consideró las recomendaciones del informe “Temas y opciones del sector energía”, el que fue solicitado por la administración del presidente Manuel Zelaya Rosales y que tuvo un costo de 600,000 dólares.
Para el ingeniero eléctrico y economista Dante Mossi, quien fue parte del equipo que preparó el estudio del BM, la creación de tres unidades de negocio en la ENEE era un paso en la dirección correcta.
Agrega que muy poco de lo que planteaba el estudio se hizo y la primera medida era la escisión de la estatal eléctrica en tres empresas.Mossi lamenta que al comparar 2007 con 2026 el escenario empeoró y ahora hay compromisos financieros que son impagables para la ENEE: pérdidas por 1,700 millones de dólares, $1,000 millones en atrasos de pago con los generadores de energía más $700 millones en bonos. No obstante, lo preocupante es el crecimiento de las pérdidas al subir de 25% a 38% entre 2007-2026, por encima del 15% del estándar internacional.
Las pérdidas financieras de la ENEE pasaron de 2,500 a 5,850 millones de lempiras en ese período analizado. Ante ese panorama, “la empresa tiene que ser escindida en el corto plazo para permitir que generación y transmisión operen como se necesita, sin intervención política”, subraya Mossi.
El entrevistado deja claro que la división de la ENEE no es privatización y un claro ejemplo es la Ley de Descentralización del Agua, sin que hasta el momento un tan solo sistema es propiedad del sector privado.
Guillermo Peña Panting, gerente general de la ENEE, sostiene que la escisión de la estatal eléctrica es un tema que lleva 20 años de estar en el debate público en Honduras y, por ende, todo cambio genera reacciones.
Añade que las reformas son claves para asegurar nuevas inversiones en generación, distribución y transmisión de la ENEE.