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Victoria le sacó un empate de oro a Motagua

El Ciclón se quedó con diez jugadores y Eder Arias se lo hizo pagar con un testazo mortal...

Motagua
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26.11.2012

En 90 minutos caracterizados por mucha tensión, accidentes y una gran propuesta del visitante, la Jaiba encontró un justo premio a su fútbol alegre al sacar un valioso 1-1 frente a un Motagua, que no pudo encontrar petróleo en su terruño. El Azul jugó mal el partido que no debía.

Movidito, con sobresaltos y con mucha turbulencia; así se empezaba a diagramar el partido desde el propio pitazo inicial de un érick Andino que no puso orden en el campo. De entrada, Héctor Vargas sorprendía con su parado, especialmente por su línea de tres en el fondo, al igual que por la improvisación en el extremo izquierdo del habitual delantero Rubén Licona.

Reflejando de que se jugaba el primer preámbulo de una final, los minutos avanzaban con más presión que jugadas de gol, tal como lo evidenciaba el desconcertado cabezazo de Melvin Valladares sobre Miguel Castillo y que le valía la bien mostrada cartulina roja, que le mandaba a bañarse apenas al minuto 17 del juego.

El Azul pega primero...

La tensión del encuentro se intensificaba aún más y con ello se alejaban las ocasiones de gol, al grado que antes de los 25 solo se registraron los avisos de Welcome y Pipo Licona, aunque luego se vendría una inesperada emoción ciclónica... Media hora de juego y Nery Medina se robaba una pelota en las inmediaciones del área y, luego de un empujón que el réferi no apreció, se alió de un túnel para cruzar el 1-0 ante la desesperada salida de Orlin Vallecillo.

La Jaiba encuentra premio

Pero, el hombre más y la desventaja en el marcador, hacían que Vargas rápidamente moviera sus piezas para buscar la igualdad y su plan B le daría resultados en las primeras de cambio del complemento que sin duda fue mejor en el terreno. Júnior Izaguirre sacaba agónicamente de la línea de incertidumbre, el colombiano Eder Arias pondría su testa pensante para alcanzar la merecida igualdad.

Avivada en tiro de esquina por la izquierda y el ingresado Víctor Ortiz se ponía un guante en su pierna derecha para que el cafetero se alzara elegantemente en el manchón penal, pusiera su parietal y dejara parado a un Donaldo Morales.

Temprano, pero estaba todo dicho, porque entre un par de llegadas Jaibas (que incluyeron un cañonazo de Copete) y una serie de jugadas controversiales, en las que el central se mostró dudoso, el juego solo daría tiempo para tres cosas: escuchar el pitazo final, un conato de bronca entre Amado y Castillo y una justa igualdad para la Jaiba, que, en La Ceiba, espera definirlo el domingo a partir de las 2 de la tarde.