No es por asustar al aficionado motagüense, pero el calendario que se le viene al Azul Profundo en la segunda vuelta es de infarto.
El equipo de Diego Vazquez abrirá en cancha alterna en Catacamas contra Honduras de El Progreso y tiene la urgencia de ganar, previo a su visita de mañana a Vida.
Después, juega contra Real Sociedad en Tocoa, una cancha donde el Ciclón no sabe lo que es ganar. La cosa no termina ahí, hay más juegos complicados: frente a Juticalpa en Tegucigalpa; Motagua debe ganar el clásico capitalino para recuperar el honor y también superar en SPS a Marathón y Real España, dos grandes que andan bien en la Liga.
Primero, a La Ceiba...
El carrilero Wilmer Crisanto volvió a la titularidad con los Azules después de varias semanas sin poder figurar en el 11; “agradecido con Dios y con el cuerpo técnico, la intención mía era ganar, por ser mi primer partido de titular, pero no se dio y espero seguir cogiendo confianza”.
El análisis de Motagua sigue siendo el mismo desde hace tres fechas: errores defensivos que cuestan caro. “Sí, pero aquí son errores de todos, hemos dejado de hacer cosas y nos cuestan los partidos y siguen las desconcentraciones”, continuó diciendo el Congo.
“Hemos visto actitudes inadecuadas, nos están agarrando mal parados y nuestros compañeros tienen que ir a desarmar al rival y recibir tarjetas rojas. Nos falta ser más vivos en algunos aspectos”, sumó el ex-Victoria.
Para lo que viene, Songo’o recuerda que siempre que enfrentan al Vida en La Ceiba es in extremis, así que no les asusta el reto; la mayoría de visitas al puerto agarran al Azul después de una mala racha en el campeonato.
“Todos los partidos son distintos, pero cada vez que hemos ido a La Ceiba a jugar contra ellos nos ha ido bien y siempre que vamos a jugar contra ellos llegamos apurados por ganar”. Y sumó: “Ellos tienen que saber que Motagua se impone y les gana, pero no descartamos que nos hagan un buen partido. Esto no es solo de ir a traer los puntos”, aceptó.
Los antecedentes
Cuando Motagua está tres partidos sin ganar (como ahora) es mal augurio.
Ya está comprobado que si el Ciclón no conoce la victoria en más de tres fechas seguidas, la cosa termina muy mal. Este campeonato se está complicando la cosa para el Azul, que perdió 1-3 ante Olimpia, 2-4 con Platense y empató 1-1 frente a La Máquina. Muchos creen que las horas de Diego Vazquez están contadas y que todo se definirá tras el resultado frente al Vida de este miércoles.
En 2015, Motagua tuvo un cierre tambaleante: empató en los dos partidos de semifinal contra Olimpia y en la gran final igualó 3-3 en el Nacional contra Honduras Progreso y 1-1 en el Humberto Micheletti.
El título se perdió en los penales. Para el Clausura 2016, cayó 1-4 en el clásico contra Olimpia, empató 0-0 ante Real España y cayó en Tocoa frente a la Real Sociedad; en semis, las águilas perdieron con Olimpia y quedaron fuera. ¿Qué pasará ahora con el equipo capitalino?