De poco vértigo en el campo, el 1-1 del clásico entre Motagua y Marathón ha regalado uno de los hechos más preciosos del fútbol: el reencuentro de Amado Guevara con su pueblo, por más que Manolo Keosseián no lo quiso incluir en el campo...
En lo futbolístico, un gol de Rubilio Castillo y el empate de Mario Berríos, los equipos se repartieron los puntos y mientras Motagua continúa sin ser contundente y subir en la tabla, Marathón no sale del frío sótano, por más que anoche uno de sus competidores, Vida, no aprovechó y también igualó.
Una polémica y el gol...
Con pocas intervenciones del Chino Discua, el protagonismo lo ha cogido el uruguayo Maxi Lombardi, que ha coronado un inicio prometedor hacia el minuto 19, cuando frotó la lámpara y encontró la rendija perfecta para habilitar al resistido Rubilio Castillo...
El mejor goleador de los últimos torneos le ganó en tiempo y espacio a Kevin Espinoza y definió con una sabrosa cachetada, imposible para la reacción tardía del uruguayo Mathías Rolero; el 1-0 subía al marcador casi presagiando lo que se venía: Motagua en misión repliegue y Marathón, con todo el estrés en el cuerpo, en busca de empatar.
Reynieri Mayorquín (al 24) y Mitchel Brown (al 36) fallaron enfrente de las porterías y el juego se tornaba luchado, mientras los focos de las cámaras se iban directamente a la excluyente figura que se relamía los bigotes en la grada de Silla: Amado el Lobo Guevara, inexplicablemente ni siquiera convocado por Manolo Keosseián para la importante cita del Monstruo, era requerido una y otra vez por los fanáticos motagüenses, acaso una muestra del inmortal amor entre el Lobo y su gente.
Y cuando óscar Moncada pitó por última vez en el primer tiempo, Manolo Keosseián se encargó de recordarle al de Talanga la gran polémica del juego, cuando Mayorquín enganchó a Diego Reyes en el área y no se sancionó penal. “El partido estaba cero a cero, es increíble que no la haya pitado. No queremos favores, pero cuando hay un penal hay que cobrarlo”, gritaba un furioso entrenador sudamericano.
Abrir y cerrar de ojos
Con las piernas frías y la cabeza en otro partido, Motagua entró desenchufado al tiempo de complemento y el Verde, que tampoco hacía mucho por romper la monotonía, supo aprovechar un tremendo error de la zaga azul.
Al minuto 55, después de una formidable tapada de Portigliatti a disparo de Mario Berríos, Júnior Izaguirre quiso salir jugando y la perdió ante el asedio de Mitchel Brown, inmediatamente derribado por el veterano defensa del Ciclón.
El Enano Mario Berríos quiso su revancha frente a la meta capitalina y soltó un terrible fierrazo, imposible para Portigliatti. Respiraba Manolo y el Monstruo Verde gritaba justicia (ante el penal de la primera etapa que Moncada no quiso pitar), mientras el Rojo no pasaba del empate 0-0 en
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Poco o nada...
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