Sofocado por el irreverente inicio del Rojo, pero encarrilado cuando se encontró con su juego, Real España se alista para jugar una nueva final (la tercera en la era de Mario Zanabria), al doblar 4-1 a Vida, que se desdibujó tras empezar ganando 1-0.
El comienzo que soñaba...
Encerrado en una cámara de gas, la Máquina tuvo que pasar por una tremenda nube de nervios antes de gritar el gol de Allan Lalín como el del título nacional. Vaya partido. El Vida inició como un verdadero aluvión y decidió jugarse el todo o nada en cancha ajena. Y al 5, Francisco Pavón se quitó dos rivales, sacó un flechazo de zurda que desvió Alfredo Mejía y desubicó a Macías. El 1-0 de la ilusión ceibeña.
El Rojo se las creía y Charles Córdova se las perdía al 12, cuando su vaselina era interceptada por Edder Delgado en la raya de gol, y al 14, cuando cabeceó horrible frente a la meta de Macías. Pero el local se fue acomodando de a poco y recobrando el color de la piel, hasta que el resistido atacante Allan Lalín aprovechó una mala salida de Obed Enamorado y cabeceó rumbo a la red para emparejar las acciones.
Se vino la debacle...
Para entonces, al Cocotero le hacía falta dos goles para llegar a la final. La cuesta se miraba demasiado empinada y los “primos” Martínez se encargaron de aplacar cualquier posible reacción visitante.
Temprano, al 47, un centro de Maynor fue cabeceado por Cristian y a cobrar. De nuevo, como en el juego de ida y como en el primer tanto de anoche, la zaga del Rojo pagaba muy caro las desaplicaciones.
Como las piezas del dominó, los elementos rojos se caían minuto a minuto y la Realeza se prendía con su mejor juego y explotaba una de las mejores características de Luis Lobo, al 55: el juvenil delantero eliminó la trampa del fuera de juego, corrió como si el partido estuviera comenzando y vacunó a Obed con un zurdazo cruzado, inapelable, que le puso la lápida a los hombres de Carlón.
Decaído el Rojo, con las cuentas claras el Catedrático, el juego se volvió de trámite y Edder Delgado cerró el juego con un golazo de derecha.