Calanterique será desde hoy la palabra de moda en el Mundo Blanco.
Saldrá en el cereal cada desayuno, dormirá en la mente del jugador olimpista cada noche y, por 10 días, los trabajos en el cerro más famoso de Siguatepeque ayudarán a definir el músculo de un equipo que peleará en dos frentes.
¡Que inicie la pretemporada!
Algunos kilos de más, algunos kilos de menos, habrá una mixtura de trabajos y de realidades.
Por ejemplo, Carlos Will Mejía, el Toro de mirada furiosa y cuerpo de bestia que acaba de pasar un mes de vacaciones en Tulián Campo, la aldea de Omoa en donde su nombre equivale a idolatría. Y a mucha comida.
“Cuando estoy en mi casa tengo tendencia a engordar. Marcelo Emmanuelles nos da unos test alimenticios que tenemos que poner en práctica cuando termina la temporada y salimos del régimen del club, pero en la casa uno siempre se sale de la dieta... ja, ja”.
- ¿Cuál es el plato que no podés dejar de comer siempre que vas a Tulián Campo?
- Cuando llego a la casa, mi mamá sabe que no debe de faltar los mariscos, algo que nunca falta en esos lados.
- ¿Y el marisco favorito?
- Una sopa marinera es infaltable en mi dieta... je, je... y pescado frito también.
La cocina de doña Iris García despide un aroma a felicidad.
Carlos Will es el rey del hogar y ni siquiera la buena campaña de Platense (cuadro del que su madre es hincha, tras que su hermano, Martín García, se retirara como ídolo del Tiburón) opaca la llegada del tetracampeón.
“Aparte de comer, traté de descansar mucho, pero a la hora del almuerzo, cuando tenés una sopa de caracol... ja, ja... ahí es donde sufre un poco el colesterol”.
Trigliceridos a tope...
Antes de regresar a la realidad, claro, Carlos Will aprovecha los últimos días para correr y empezar a botar libras.
“Tampoco es que soy de subir mucho, mantengo un peso estándar de 80 kilos. Lo más que subí son uno o dos kilos, pero ya hoy empezamos a sufrir en la pretemporada, la etapa más difícil de uno como futbolista... je, je, son prácticas a triple horario en las que afloran todos los dolores, pero nos da la base para competir en dos torneos”.
Formado en Platense, sobrino del mundialista
Prudencio el Tecate Norales y dos veces campeón con Marathón. Carlos Will Mejía, el popular Wester de Tulián Campo, tuvo su momento de gloria el domingo 18 de diciembre de 2011, cuando Danilo Tosello lo metió al campo para que definiera un nervioso 0-0 entre Real España y Olimpia en el Morazán.
Aquella vez, para celebrar los goles del Garrincha hubo chancho asado y Carlos Will no se consideraba héroe ni ídolo, ratificando su consistencia de humildad...
- Hablemos un poco de fútbol, Garrincha. ¿Te molesta que digan que sos jugador de medio tiempo o te da igual?
- No es que me da igual.
A mí siempre me gusta entrar de inicio, pero ese distintivo me lo gané solamente fue acá en Olimpia y en la era de Tosello.
- Juan Carlos sí ya cambió y empezaste a ser titular.
- Bueno, ahí está la evidencia.
Pero no solo con Juan Carlos, en Marathón y Platense siempre fui titular. Más bien de cambio cuesta más, porque debés entrar enchufado para rendir en pocos minutos.
Su mejor papel...
Encarador. Zigzaguea como culebra por la banda derecha y ahí se siente pleno, cómodo.
Feliz. Tiene mil orgasmos...
“Una de mis virtudes es la asistencia a gol, el desborde. Un poco lo traía desde niño, recuerdo que no me podían parar en las potras del pueblo, y a veces hasta abusaba de la tenencia de la pelota, pero ahora también se entrena mucho, con el profesor Juan Carlos lo he afinado un poco”.
Se despide el héroe de la 24. Sabe que ahora “la presión es mayor porque todos quieren ganarnos y la afición no se conforma con el tetra. Pero eso es lo bonito de estar en un equipo que siempre aspira a ganar”.
Y su cara delata una cosa: quiere el penta...