Calor, pasión, euforia y mucho corazón. Así se vivió en el estadio Olímpico
que estuvo repleto de una afición que agitó sus gargantas en apoyo a la Selección de Honduras, que logró un infartante empate de 2-2 ante México.
La sofocante temperatura de San Pedro Sula no evitó que los catrachos invadieran el coloso sampedrano que recibió una vez más al gigante de Concacaf.
El azul y blanco en las gradas lució impresionante bajo un cielo radiante y despejado que encendió aún más el choque eliminatorio.
Ni el agua, ni la sombra o las sombrillas improvisadas con cartón evitaron los efectos del incandescente sol. Algunos se desmayaron y tuvieron que ser atendidos.
La afición no falló y la Selección les respondió con una nueva alegría.