Eddie Gómez y José Kid Ávila están unidos por los goles. Los guantes de boxeo los lían y la Bandera Nacional los hace hermanos. Dos catrachos que entre golpe y golpe sienten en el corazón cada estrella del Pabellón.
Zona te presentó en exclusiva la historia de la futura estrella del boxeo olímpico estadounidense E-Boy, como se le conoce a Gómez, nacido en el Bronx de sangre garífuna; mientras que el Kid -expeleador y ahora entrenador- nació en el mismo corazón de la cultura negra: Santa Fe, Colón.
'Yo comencé a pelear por casualidad, caminaba con mi padre Edilberto y de repente comencé a boxear', contó una de las máximas figuras de la promotora del Golden Boy, Óscar de la Hoya, quien tiene al pugilista de origen hondureño con alta consideración.
Gómez, pese a haber nacido en Estados Unidos, no desconoce sus raíces hondureñas, su calzoneta de combate lleva la bandera de Honduras y Estados Unidos juntas, y no es chico de hamburguesas y chocolates, sino más bien de casabe y agua de coco y tiene un sueño mayor: hacer mediante su talento que el nombre de nuestro país suene más fuerte: 'me encantaría, sería mi sueño poner a Honduras en el mapa del boxeo mundial, así que seguiré trabajando duro hasta lograr ese objetivo', dijo.
¿Qué sentís al saber que sos popular en Puerto Rico y Estados Unidos, pero que en Honduras sos desconocido?
Eso es porque nunca nos hemos comunicado con alguien para que nos pueda apoyar allá para que la gente me conozca, pero ahora que EL HERALDO sabe de mí, seguro que la gente me apoyará.
¿Te gustaría pelear en Honduras?
Sería algo grande, especialmente si es la pelea estelar. Me gustaría pedirle al Presidente de Honduras que me dé la oportunidad de pelear en mi tierra, ya que le daría buena imagen al país.
Kid Ávila...
Después de pelear en 1987 para Honduras en las misiones del Comité Olímpico, José el Kid Ávila se dedicó a ser profesional.
Ganó muchas peleas, pero en el boxeo no se es eterno y el paso de los años castiga con crueldad. Hoy en día, Ávila, en Nueva York, se dedica a entrenar a varios chicos que tienen sueños. 'Yo también me siento orgullo de representar a mi país, quizá es lo único que sé hacer', dijo otro de los gladiadores catrachos.