Debemos seguir legislando para fortalecer la inteligencia financiera y criminal, combatir la extorsión, proteger a víctimas y testigos, impedir que las cárceles sean centros de operaciones delictivas,...
Una sociedad que dedica más energía al espectáculo que a sus propios problemas corre el riesgo de convertirse en un simple espectador de su decadencia.
Una democracia sin controles degenera en impunidad. Y el costo de la impunidad siempre será mucho mayor que el de deducir responsabilidades a servidores públicos irresponsables.
La posición geopolítica de Panamá seguirá siendo determinante para el desarrollo de los países de la región y de sus principales socios comerciales, especialmente en los ámbitos logístico y comercial.