Tegucigalpa, Honduras-. El Gobierno de Honduras, a través de la Secretaría de Desarrollo Económico (SDE), oficializó el Acuerdo Ministerial 027-2026 correspondiente al Reglamento Técnico RTH 91.01.05:25, una normativa que establece nuevas disposiciones para la importación y comercialización del cemento hidráulico en el país.
La medida exige un registro obligatorio para productores, importadores y distribuidores, así como controles más rigurosos en aduanas y pruebas de laboratorio certificadas para garantizar que cada lote de cemento cumpla con estándares técnicos y de seguridad.
La normativa también contempla requisitos relacionados con el almacenamiento, etiquetado y trazabilidad del producto, con el objetivo de proteger al consumidor final y asegurar que los materiales utilizados en obras de construcción mantengan sus propiedades de resistencia y durabilidad.
La calidad debe ser prioridad
El director ejecutivo de la Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción (CHICO), Silvio Larios, aseguró que esta regulación debió implementarse hace muchos años, considerando la importancia del cemento dentro de cualquier obra de infraestructura.
“Esto es algo que ya debió hacerse desde hace muchas décadas atrás. Tenemos que cumplir con las normas mínimas de calidad y seguridad. El cemento es un elemento básico por excelencia dentro de la construcción y prácticamente está presente en el 99.99% de las obras”, expresó.
Larios explicó que uno de los principales objetivos del reglamento es evitar que materiales deteriorados o mal almacenados lleguen al consumidor, ya que el cemento puede perder propiedades cuando es expuesto a la humedad.
“El cemento es altamente vulnerable a la humedad. Si no se almacena correctamente, pierde resistencia y calidad. Muchas veces las personas ven grumos o endurecimiento en el producto y aun así intentan reutilizarlo, pero ese cemento ya no tiene las mismas propiedades”, advirtió.
Regulación no prohíbe importaciones
El representante de la CHICO enfatizó que la normativa no busca impedir la importación de cemento, sino garantizar condiciones equitativas y competencia responsable entre todos los actores del mercado.
“Aquí no se está prohibiendo la importación de ningún producto. Lo que se está pidiendo es que se cumplan las normas mínimas de calidad, almacenaje, etiquetado y seguridad para proteger al consumidor final”, sostuvo.
Asimismo, indicó que el proceso de elaboración del reglamento tomó más de tres años y contó con invitaciones abiertas a productores nacionales e importadores para participar en mesas técnicas y aportar observaciones.
“Las puertas siempre estuvieron abiertas. Aquí no se trata de favorecer a unos y perjudicar a otros, sino de que exista competencia legítima y que todos operen bajo las mismas condiciones”, afirmó.
La CHICO rechaza rumores sobre aumentos excesivos
Uno de los puntos que más discusión ha generado alrededor de la nueva normativa son las versiones sobre posibles incrementos significativos en el precio del cemento.
Sin embargo, Silvio Larios descartó escenarios alarmistas y señaló que existe desinformación sobre el contenido real del acuerdo ministerial.
“Se está generando confusión diciendo que la bolsa de cemento podría subir hasta 300 lempiras, pero eso está alejado de la realidad. Lo que pedimos es que la gente lea el acuerdo ministerial y conozca realmente lo que establece”, manifestó.
El directivo aseguró que cumplir con estándares de seguridad y calidad puede representar ciertos ajustes operativos, pero reiteró que la normativa busca elevar la confianza del consumidor y reducir riesgos en las construcciones.
“No podemos sacrificar la calidad por vender más barato. Lo barato sale caro, especialmente cuando hablamos de viviendas, edificios, puentes o cualquier obra donde está en juego la seguridad de las personas”, señaló.
Calidad y seguridad en las construcciones
Larios comparó la situación con la compra de un vehículo, donde el consumidor espera que existan estándares mínimos de seguridad y funcionamiento.
“Es como comprar un carro esperando que tenga bolsas de aire, buena dirección y sistemas de seguridad. Lo mismo sucede con los materiales de construcción. Las personas deben tener certeza de qué están comprando y qué calidad están recibiendo”, explicó.
Además, recordó que experiencias internacionales han demostrado las consecuencias de utilizar materiales de baja calidad en construcciones expuestas a fenómenos naturales.
“Cuando se relajan las supervisiones y controles, las consecuencias pueden ser graves. Por eso debemos apostar por la profesionalización, la transparencia y el cumplimiento técnico”, puntualizó.
Finalmente, el representante de la CHICO reiteró que la nueva normativa representa una oportunidad para fortalecer la industria cementera nacional y generar mayor confianza en el mercado.
“Lo importante es que la gente conozca el producto que está comprando, que tenga etiqueta, fecha, fabricante y condiciones claras. Eso fortalece la confianza y mejora la calidad de las construcciones en el país”, concluyó.