Tegucigalpa, Honduras. Bajo las torres de una de las iglesias más antiguas de Honduras, decenas de personas se reunieron la noche del 15 de agosto para cenar, escuchar música en vivo y, sobre todo, contribuir a una causa que trasciende lo gastronómico: la restauración de la Iglesia de Santa María de Los Dolores, un templo que ha sido testigo de la historia de Tegucigalpa desde hace más de cuatro siglos.
El evento, denominado "Una Noche en Los Dolores", fue organizado por la Cámara Nacional de Turismo de Honduras (CANATURH) junto a la Gerencia de Turismo y Cultura de la Alcaldía Municipal del Distrito Central, bajo el respaldo de Banco LAFISE y reunió al sector público, la empresa privada y distintos actores del turismo capitalino alrededor de un mismo propósito: conservar uno de los espacios patrimoniales más representativos de la capital hondureña.
Un templo con más de cuatro siglos de historia
La Iglesia de Los Dolores tiene sus orígenes en una ermita rústica levantada por misioneros franciscanos alrededor del año 1579, cuando fue construida como parte de la evangelización de los pueblos nativos del entonces Real de Minas de Tegucigalpa. Con el paso de los años, aquella pequeña construcción se transformó en el templo que hoy se conoce, ubicado casi en el centro de la capital y dedicado a la Virgen Santa María.
Más allá de su función religiosa, el templo cumplió un papel decisivo en la instrucción de la lengua y la escritura castellana entre la población indígena, en un proceso liderado por los propios sacerdotes de la época. Esa doble función, religiosa y educativa, convirtió a Los Dolores en uno de los espacios fundacionales de la identidad, razón por la cual su conservación es considerada una prioridad tanto por autoridades municipales como por organizaciones turísticas y culturales del país.
La Plaza Los Dolores, que rodea al templo, también forma parte del valor histórico que se buscó resaltar durante la velada, pues junto a la iglesia se encuentra el tradicional Mercado de Los Dolores, un espacio que durante generaciones ha sido punto de encuentro para la gastronomía popular de la capital.
Banco LAFISE se suma a la causa
Entre las empresas que se sumaron a la iniciativa se encuentra Banco LAFISE, cuya participación se enmarca en su estrategia de apoyo al desarrollo sostenible de las comunidades donde tiene presencia. Tania Lozano, gerente de Mercadeo de Banco LAFISE Honduras, explicó que la decisión de sumarse a la causa responde a una visión que va más allá del ámbito financiero de la institución.
"Esta noche en Banco LAFISE nos sentimos muy contentos y honrados de ser parte de Una Noche en los Dolores, una iniciativa que se trabajó en conjunto con Canaturh y la alcaldía de Tegucigalpa, que busca no solo restaurar la Iglesia de los Dolores, sino también destacar el turismo y la gastronomía y la cultura en Tegucigalpa", señaló Lozano durante el evento.
La ejecutiva también se refirió al valor simbólico que representa para la institución financiera contribuir a la conservación de un espacio histórico de esta magnitud. "Este tipo de iniciativas representan para nosotros conservar parte del patrimonio cultural de Tegucigalpa, y no solo de Tegucigalpa, de Honduras, porque esta es una de las iglesias más icónicas de la ciudad, y no solo la iglesia, sino toda su plaza con sus mercados que representan parte de la gastronomía de los capitalinos", agregó.
Gastronomía y comunidad al servicio de la restauración
La propuesta gastronómica de la noche estuvo a cargo del chef Carlos Eduardo Guerrero, quien diseñó un menú de degustación de cinco pasos inspirado directamente en las cinco locatarias del Mercado de Los Dolores. Para construir el menú, se realizaron entrevistas con las propias comerciantes del mercado, cuyas recetas y platos característicos sirvieron de base para cada uno de los tiempos servidos durante la cena.
El proyecto gastronómico también se convirtió en un ejercicio formativo, ya que contó con la colaboración de estudiantes de distintas instituciones educativas del país: jóvenes del Técnico Universitario en Alimentos y Bebidas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), estudiantes de la carrera de Administración Turística de la Universidad José Cecilio del Valle (UJCV), y participantes de programas del Instituto Nacional de Formación Profesional (INFOP), en cuyas instalaciones especializadas en turismo se llevó a cabo parte de la preparación del menú.
La velada se complementó con música en vivo y contenido histórico sobre el templo, en un formato pensado para que los asistentes no solo disfrutaran de una experiencia culinaria, sino que también conocieran de primera mano la importancia patrimonial del lugar que estaban ayudando a conservar con su participación.
Con actividades como esta, el Centro Histórico de Tegucigalpa vuelve a ganar visibilidad como un espacio con potencial turístico, cultural y gastronómico capaz de atraer visitantes, dinamizar la economía local y generar nuevas oportunidades para emprendedores y negocios vinculados al sector. La restauración de la Iglesia Los Dolores, en ese sentido, no solo representa la recuperación de una estructura física, sino la preservación de un fragmento clave de la memoria histórica de la capital hondureña, un patrimonio que las organizaciones participantes coincidieron en que merece ser conservado para las próximas generaciones.