Honduras

Colorida invasión de 'cucarachitas”

El Volks Club reúne 25 escarabajos que deslumbran las calles capitalinas con el ruido de sus motores traseros y su diseño retro. Con giras se preparan para organizar un campamento nacional.

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07.04.2014

¡'Chita!”... y el niño más alerta conecta con un inofensivo golpe a sus distraídos amigos.

Claro, fue el primero del grupo en advertir en la calle la presencia de una exótica Volkswagen Sedan, mejor conocida en Honduras como “cucarachita”.

Este tradicional juego aún sobrevive en el colectivo de los infantes hondureños, así como la pasión por el extravagante y famoso automóvil.

Y el amor por los escarabajos de cuatro ruedas lo comparte más fervientemente un club de conductores que exhiben sus acicaladas máquinas por las calles capitalinas.

Volks Club Honduras se llama el refugio que han encontrado los aficionados a manejar este tipo de automóviles de diseño compacto.

Unión y hermandad

El fenómeno mundial de honrar al también denominado “Vocho” llegó a Honduras gracias a la iniciativa de cuatro amigos.

El 21 de agosto de 2012 deciden hacer oficial este movimiento nacional al fundar Volks Club Honduras.

Poco a poco hicieron el llamado a conocidos a través de redes sociales, donde confirmaron la fiebre por el escarabajo, pues se sumaron otros 21 miembros.

Ahora cada sábado por la noche, el estacionamiento de una gasolinera a inmediaciones del bulevar La Hacienda se convierte en una invasión de “chitas” multicolores.

Cuando los diminutos carros desfilan puntualmente a cada llamado del club la estación se trasforma en un encuentro de épocas, diseños y colores.

Y es que el modelo Sedan más viejo data de 1957, otros representan la década de los 60, 70 y 80, hasta terminar en el más moderno, una New Beetle del 2000. Pero todos truenan sus motores traseros como nuevos.

A la familia sobre ruedas la completan otros primos de las “chitas”, como dos Van de 1981 y 1985 y varias combis; y de la generación más reciente tenemos un Jeta Vr6 del 2004.

Lo importante es que cada ejemplar lleve orgullosamente la insignia “VW”.

Según los fanáticos de las “chitas” no se debe subestimar la pasión por este auto porque consiguen una unión que ni la política ni los sermones podrían lograr.

Solo esta misma afición hace posible que el señor Filadelfo Mahoudeau, un tipo de semblante serio y vestimenta formal, estreche amigablemente la mano de Francisco Ponce -alias “Franco”-, un joven de personalidad relajada y moda más libertina.

Tampoco las mujeres se resisten al encanto de montar la llamada “fusca”, pues tres damas forman parte del club. Incluso, una de ellas, Skarleth Sánchez, ocupa el cargo de secretaria.

Por igual, la madre, hermana y esposa de cada miembro tiene una participación activa en las actividades de la hermandad.

“La verdad hay bastantes personas que comparten la pasión, desde jóvenes a adultos, y no solo en la capital, también en La Ceiba, San Pedro Sula, Siguatepeque y Danlí”, pormenorizó Douglas Sánchez, presidente del club.

“Somos una hermandad”, agregó David Venegas, otro elemento del club, quien afirmó que “cualquiera se enamora de un ‘vocho’. Son vehículos tan nobles y tan fieles” .

“Cada uno de nosotros tiene una historia personal con una “cucarachita”, tal vez lo tenía algún familiar y aprendimos en ellos a manejar”, reflexionó Venegas. Por su parte, “Franco” consideró que poseer un Wolkswagen en la ciudad rememora a la infancia por el tradicional juego de golpes al ver una “chita”, además del estilo retro que evoca y atrae miradas.

La ruta del “vocho”

Exponer y compartir la experiencia de manejar el compacto Sedan los ha llevado ha cruzar territorio catracho para participar en los campamentos internacionales de “vochos”.

Diversos viajes a El Salvador y Guatemala yacen en la lista de kilométricas giras y aventuras de los miembros del club.

Recientemente, el grupo logró convocar una caravana de 55 vehículos para celebrar el pasado 22 de junio el Día Mundial del Volkswagen, en homenaje a la fecha en que se concibió su idea en 1934. Sin embargo, el sueño más inmediato de Volks Club Honduras es organizar un campamento nacional que llame a los hermanos escarabajos de toda Centroamérica.

Y más allá de la exhibiciones, reuniones o aventuras, un objetivo primordial del clan de “chitas” es contribuir con la sociedad. En ese sentido, colaboran voluntariamente en causas benéficas y tienen trazado apadrinar a niños de un orfanato, señaló el presidente del club.

Porque más que asombrar con su estilo, quieren despertar alegría y felicidad con sus nostálgicos escarabajos.

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