La mano criminal de despiadados hondureños ha provocado lentamente la muerte de la madre naturaleza.
En casi dos meses, los incendios forestales han arrasado con la flora y fauna de más de 5,000 mil héctareas de bosque a nivel nacional.
Pero quizás, la más castigada ha sido la capital de la República, donde se registran al menos cinco incendios de grandes proporciones en las zonas boscosas de los alrededores.
Los pirómanos han comenzado a lograr su verdadero objetivo: destruir las fuentes de agua y generar pérdidas millonarias por el daño al medio ambiente y la salud de los pobladores.
Ayer, los miembros de las Fuerzas Armadas, Cuerpo de Bomberos, Comité Permanente de Contingencias (Copeco) y la Unidad de Respuesta Inmediata (URI), combatían intensos incendios en el cerro Uyuca, en El Hatillo, Zarabanda en Santa Lucía, Linaca, así como en Monte Fresco, conocido también como la Montañita.
Asimismo, se reportaban incendios en el sector sur de la ciudad, a inmediaciones de la colonia Lomas y Altos de Toncontín.
Según José Trinidad Suazo, ministro del Instituto de Conservación Forestal (ICF), este año se ha duplicado la cantidad de hectáreas de bosque quemadas.
“Estamos muy preocupados porque llevamos más de 5,500 hectáreas y en los registros de años anteriores, en el 2012, para esta época solo llevábamos 2,000 hectáreas; en el 2011 eran 2,500; en el 2010 unas 1,500 hectáreas”, detalló Suazo.
“Hemos prácticamente duplicado el número de hectáreas que se han quemado en estos dos meses de enero y febrero de 2013”, aseguró.
El funcionario explicó que la mayor dificultad se presenta en la zona rural, ya que no existe capacidad humana para controlar los incendios.
“Esto tal vez representa un 20 a un 30 por ciento del total de incendios, el resto no ha sido posible hacer las labores de control en virtud de que no hay capacidad tanto en las Fuerzas Armadas como en otras instituciones de controlar los incendios”, manifestó.
“Donde nosotros tenemos el mayor problema es en la zona rural, donde no se cuenta con una brigada de las Fuerzas Armadas para hacer un control en los municipios, yo he hablado con los alcaldes en el sentido de que es difícil que las Fuerzas Armadas dispongan de personal”, dijo Suazo.
Solo en el Distrito Central se han registrado alrededor de 2,000 hectáreas de bosque quemado en casi 18 incendios.
Para controlar estas quemas, se ha usado elementos del Primer Batallón de Infantería y de la Fuerza Aérea.
“Tengo el informe en el sector de aquí de La Montañita, se nota que es una cuestión de pirómanos, porque cuando sale la brigada a combatir un incendio inmediatamente por otro sector de la zona aparecen otros pocos de fuego”, señaló el funcionario.
“Lo que dicen los expertos es que son incendios provocados porque la naturaleza del fuego es que avanza conforme la dirección del viento y no al contrario, estos incendios son productos de pirómanos, gente que disfruta o tiene algún gozo de sentir que está incendiando los bosques”, apuntó.
Según datos del departamento de estadísticas del ICF, en los últimos cinco años los municipios con mayor incidencia de incendios son: el Distrito Central, el municipio de la Unión, Guaimaca, Danlí y San Marcos de Colón en Choluteca.
Sin embargo, en cuanto al número de hectáreas quemadas el municipio más afectado es Puerto Lempira debido a las condiciones topográficas de las zona y la poca presencia de habitantes.
Un estudio realizado en el año 2000 por la Universidad de El Zamorano reveló que por cada héctarea de bosque quemado el país pierde 1,000 dólares.
Sin embargo, a criterio de Suazo esta suma ha aumentado, ya que no solo se trata del daño a la naturaleza, sino también a la salud de los hondureños.
“Si a esto incluimos el tema de aeronáutica, cuando en el mes de mayo se cierra por algunas horas o días el aeropuerto de Tegucigalpa o el aumento de las enfermedades respiratorias, si sumamos esto creo que esos 1,000 dólares que estableció el estudio se queda corto”, explicó.
El funcionario advirtió que la situación podría agudizarse en abril y mayo, ya que los campesinos insisten en hacer quemas no controladas, para preparar la tierra para la cosecha del cara al invierno.
“Son daños incalculables, nosotros normalmente solo cuantificamos el daño en cuanto a madera por los metros cúbicos que se pueden perder por hectárea, sin embargo, hay otros bienes como la calidad del aire, la calidad y cantidad de agua, el hecho de que se puede perder la biodiversidad la fauna y la flora”, comentó.
Actualmente, ante la escasez de personal para controlar incendios y proteger los bosques se da mayor prioridad a las áreas protegidas como la reserva biológica del Chile, La Tigra, la cuenca del río del Hombre, El Cerro Azul en Gracias Lempira, la Montaña de Comayagua y cordillera de Montesinos, entre otros.