Honduras

Solemne procesión del Santo Entierro

En la capital, el recorrido de Jesús camino al Santo Sepulcro estuvo marcado por la devoción, el fervor y la tradición. Este año más de 10,000 feligreses católicos participaron en el solemne funeral.

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07.04.2014

Después de cargar la cruz sobre sus hombros lacerados por las heridas, ser crucificado y sufrir largas horas de agonía, Jesús expiró. “Todo está consumado”, expresó el Divino Maestro, tras encomendar su espíritu al Padre...

Sus amigos José de Arimatea y Nicodemo pidieron su cuerpo a Poncio Pilato para sepultarlo.

Solemnidad fúnebre

El pasado viernes, con la conmemoración de la Pasión y Muerte del Hijo de Dios, las calles y avenidas del centro histórico capitalino se llenaron de fe y devoción con la solemne procesión del Santo Entierro, catalogado como el funeral más solemne.

Se trata de un recorrido de 25 cuadras que recuerda el momento descrito en las Santas Escrituras, cuando el cuerpo inerte de Jesús fue llevado al sepulcro por sus amigos más íntimos.

Para revivir este acontecimiento y reencontrarse con la tradición que impone la Semana Santa, cada año los fieles católicos de la capital y comunidades adyacentes, motivados por el fervor, participan en el acto piadoso.

La alfombra de aserrín que cubre 600 metros de la avenida Cervantes es confeccionada desde hace una década para aportarle realce al Santo

Entierro, realizado el Viernes Santo, al igual que los diferentes descansos que se elaboran, entre estos el del Museo del Hombre Hondureño.

Esta es una de las procesiones más solemnes, en la que más de 10,000 fieles católicos se dan cita para acompañar el cortejo fúnebre, que a las 5:00 de la tarde parte de la iglesia Catedral.

El recorrido es acompañado por la Banda de los Supremos Poderes, que interpreta la marcha fúnebre, y en él participa un conjunto procesional de 25 esculturas que forman parte el patrimonio religioso de Honduras.

Las figuras de San Pedro, San Juan, Magdalena, La Verónica, María, hermana de Lázaro, José de Arimatea, Nicodemo y María Cleofás, colocadas en andas decoradas, encabezaban la procesión.

Seguido va el grupo de ángeles que portan las Siete Palabras que exclamó Jesús antes de morir: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, “En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”, “Tengo sed”, “Padre, ¿por qué me has abandonado?”, “Mujer, he ahí a tu hijo; hijo, he ahí a tu madre”, “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” y “Todo está consumado”.

A continuación de este cortejo siguió el anda de la Hermandad de la Venerada Imagen del Cristo de la Misericordia. Esta es una asociación que participa desde hace 10 años, con temas que promueven la reflexión.

En esta ocasión se hizo una representación basada en el versículo bíblico del Evangelio de San Mateo: “Nadie sabe el día ni la hora, solo el Padre”, donde se podía apreciar la imagen de Cristo al expirar en la cruz y la destrucción del templo.

La siguió la marcha de la conmovedora imagen del Cristo Yacente, que descansaba en una urna nueva construida con madera de caoba. Su decoración evocaba la escena de Jesús y la Samaritana. También destacaron dos imágenes que son exhibidas por primera vez: la de Nicodemo y la de José de Arimatea, traídas desde España por un donador anónimo.

Desde hace 76 años la imagen es custodiada y cargada por la Sociedad de Caballeros del Santo Entierro, que tiene su sede en la capilla del barrio Abajo. Minutos antes de iniciar el recorrido, la imagen de la Virgen Dolorosa es trasladada desde la iglesia San Francisco.

Esta es ataviada con sus mejores galas para realzar su rostro, en el cual se advierte melancólica y resignada tristeza. En esta ocasión el anda procesional donde se llevó a la madre dolorosa se decoró con una cúpula cuyas bases iban adornadas con flores blancas.

A los pies se colocó una imagen de Jesús Yacente que causaba consternación.

“La procesión del Santo Entierro se convierte en un evento solemne que nos hace recordar a los cristianos el momento cumbre de la Semana Santa, el Hijo de Dios que da su vida por la humanidad, y que no se queda muerto dentro del sepulcro, sino que resucita”, expresó Carlo Magno Núñez, canciller de la Arquidiócesis de Tegucigalpa.

La solemne procesión recorrió a paso lento las calles de la ciudad hasta llegar después de las 11:00 de la noche a su destino final, la iglesia El Calvario, que representa el Santo Sepulcro, donde el cuerpo de Jesús reposará hasta el día de su resurrección.

Preparación

Con motivo de la Semana Santa, cada una de las actividades que preparan las iglesias, en especial la Catedral San Miguel Arcángel, son planificadas con meses de anticipación por un comité.

Desde hace 10 años el sacerdote Núñez es el encargado de coordinar las actividades que la Catedral prepara para esta época en que se evocan los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

No se puede obviar el trabajo que realizan grupos y asociaciones como Los Caballeros del Santo Entierro, Comunidad de Nazarenos y hermandades, quienes se encargan de cargar las andas procesionales. Otras procesiones no menos importantes también se realizan en el transcurso de la Semana Mayor, como la del Domingo de Ramos, que recuerda la entrada triunfal del Divino Maestro a Jerusalén.

Asimismo la del Prendimiento, cuando Jesús es arrestado previo a su padecimiento de muerte en la cruz, la de la Virgen de la Soledad, y la de hoy, que es el gran día en el cual el Hijo de Dios venció a la muerte y resucitó.