Convertido en un auténtico cóctel molotov, la sublevación de las pasiones en el clásico moderno produjo una licuadora de emociones de las que Olimpia salió con el segundo boleto a la gran final del Clausura y Real España bailado, silbado y castigado con el látigo de la humillación.
Electrizante inicio...
Olimpia ordeñaba su gran momento y el filo de la navaja se metía sin misericordia en el pastel aurinegro. Sergio Mendoza volvía a sufrir contra Anthony Lozano y los pases quirúrgicos de la mitad del campo capitalino herían a una defensa rival que nunca entendió cómo jugar el off side.
Así, al 16, Romell Quioto empezó a usufructuar la zona liberada que le permitía Will Barahona. El Romántico encontró solo a Bayron Méndez, que ha recibido una entrada de Luis López que era para roja directa (primer error de Armando Castro, el árbitro que cumplía a medias el reglamento solo sancionando penal).
La justicia le correspondía al Choco Lozano, que no fallaba. Cinco minutos después, fue Romell Quioto el que desbarató la trampa del fuera de juego para encarar a López y definir a portón sin guardia; para entonces, la Máquina ocupaba cuatro goles para meterse en la final ante Motagua, pero a la pusilánime presencia españolista en el Nacional le ayudaba menos que nada la reacción de Mario Martínez, el “10” que le dijo “hijo de puta” a Armando Castro, mano dura con la indisciplina hasta mandar al Súper Mario a las duchas y dejar cojo y sin alma a los sampedranos.
A fuego intenso...
Con uno menos -a decir verdad, con varios menos (Gerson Rodas, Aldo Oviedo, Ramiro Bruschi, Nico Cardozo, Sergio Mendoza)-, la semifinal se le ponía rocosa al equipo de Hernán Medford, el costarricense que tenía alzadas un par de pildoritas de ácido para la prensa y para el arbitraje. Todo se hacía más confuso en el juego, hasta que Armando Castro se equivocaba al marcar el segundo penal a favor de Olimpia (no hubo mano de Sergio Mendoza).
Patético, Luis López (¿decisión propia o del técnico?) prefirió entrar a los libros de la historia al ser un espectador privilegiado del gol 17 del Choco Lozano (el Buba se quedó en el poste, en actitud desinteresada, mientras caía el 3-0).
Fuera de sí...
En la raya técnica, Hernán Medford pedía que el equipo se fuera del Nacional, al mismo tiempo que Sergio Mendoza le exigía paciencia a su DT.
En adelante, Julio Rodríguez demostró que a Real España le dejará de latir el corazón (salió aplaudido por el Nacional). Hernán Medford dejó de ser un alma poseída por el demonio y el espeso segundo tiempo (que estuvo a punto de no disputarse, de no ser porque los jugadores de RE decidieran seguir en el campo) ratificó que gol es lo que más tiene el equipo de Héctor Vargas: Leguizamón, de pletórica comba en tiro libre, y Estupiñán, de media vuelta, sellaron un 5-0 contuso, claro, de nocaut rumbo a la finalísima...
ALINEACIONES:
OLIMPIA: Donis Escober, Ever Alvarado, Fabio de Souza, Johnny Palacios, Felix Crisanto, Oliver Morazán, Óscar Salas, Bayron Méndez, Carlos Will Mejía, Romell Quioto y Anthony Lozano.
Técnico: Héctor Vargas
REAL ESPAÑA: Luis López, Wilfredo Barahona, Sergio Mendoza, Erick Peña, Bryan Acosta, Gerson Rodas, Edder Delgado, Aldo Oviedo, Mario Martínez, Ramiro Bruschi y Nicolás Cardozo.
Técnico: Hernán Medford