Prefiere que lo llamen “José”, como para sentirse en armonía con el pueblo que visita. A su paso le acompañan una bicicleta Giant (fabricación taiwanesa) que soporta unas 155 libras de equipajes y recuerdos.
Además de su arma de trabajo y amistad: una cajita con pequeños cartoncillos y un violín chino.
Con los cartoncillos se gana el respeto de quienes le atienden en las tierras que visita haciendo figuritas de animales y con el otro deleita el oído y alimenta los corazones con melodías populares que a su paso aprende. “Las miniaturas tardo en hacerlas dos horas, tocar el violín es mi vida”, dice.
Jason Tang, su verdadero nombre, es un ciclista taiwanés que hace año y medio salió de la República de China (Taiwán) con el fin de recorrer el mundo.
Justo tomó esa decisión el 28 de octubre de 2013 y comenzó por Australia, y ya pasó además por Nueva Zelanda, Canadá, Estados Unidos, Belice, Guatemala, El Salvador y por ahora está en nuestro país.
“Pasaré por Nicaragua, Costa Rica, Panamá, luego espero ir por Sudamérica, llegar a Argentina y volar a Sudáfrica para ascender hasta Europa y luego pasar a Asia. Mi tiempo estimado de viaje es de unos tres años y medio más”, dijo.
Tang dijo que el viaje lo financia además con ayuda de Giant y un grupo de amigos que en su país se dedican a vender postales que él envía. “Esos fondos se recaudan y me sirven para comprar comida, además cuento con el apoyo de la Asociación China y la colonia taiwanesa en todos los países que visito”, dijo.
Tang ahora es honrado en la ciudad por la Embajada de la República de China Taiwán que dirige el embajador Joseph Kuo, además es atendido por la primera secretaria Carolina Lin y el tercer secretario Óscar Lin.
“En Honduras han sido muy amigables, muy simpáticos, me regalan recuerditos para llevar y camisas de la Selección de fútbol. En la zona sur me he hecho amigo de un exjugador de fútbol que además me hizo ver los partidos de Honduras ante México (Premundial Sub 17)”, dijo.
Luego le conté que Taiwán se clasificó para la segunda fase de las eliminatorias de FIFA para el mundial de Rusia 2018 por primera vez en la historia: “Los apoyaré con todo”, dijo entre risas.
Tang ha aprendido además algunas palabras en español como “amigo”, “gracias”, “mucho gusto” y “hasta luego”, además de hablar un perfecto inglés.
No fue fácil
Con apenas unos cientos de dólares en la bolsa y con el descontento de sus padre, este taiwanés de 45 años decidió irse a conocer el mundo porque “tengo mucha energía y estoy soltero y sin hijos, puedo hacerlo ahora”, dijo.
“Sin embargo, ahora mi familia al ver mi página de Facebook (Nartaipei) me alienta a lograr mi meta”. Tang considera que lo más difícil que le ha pasado es el cambio de clima, adaptarse a nueva cultura y, sobre todo, conocer el idioma.
Sin embargo nada lo desanima y en lugar de ello se llena de fortaleza y toma su violín chino para tocarnos piezas clásicas de Frédéric Chopin, “La Pantera Rosa” de Henry Mancini, canciones populares de Mongolia y la hermosa pieza “La Isla Verde”, que simboliza a Taiwán y su corazón.
¡Buen viaje, amigo!