Cada año que pasa deja alegrías, logros alcanzados, retos superados y también tristezas. Y esta fue la que en 2013 embargó los corazones de muchas familias hondureñas que por diferentes razones perdieron a sus seres queridos.
Esas personas le dijeron adiós a esta tierra, no obstante, lo que fueron e hicieron perdurará en los recuerdos y corazones de quienes les amaron y les rodearon.
Diplomáticos, ejecutivos, artistas plásticos, empresarios y hombres al servicio de Dios, dejaron vacíos en muchos corazones, pero Dios en su misericordia dará consuelo y nuevas esperanzas.
En Vida recordamos a algunos de estos ciudadanos que no pudieron recibir con sus familias la llegada de 2014.
Entre ellos están hombres como los diplomáticos Arnulfo Pineda López, Policarpo Callejas Bonilla y Alejandro Valladares. Los empresarios Miguel Andonie Fernández y Roberto Canahuati. Los artistas plásticos Roger Silva y César Ordóñez. El sacerdote Jesús Valladares; y más recientemente el ejecutivo de Grupo OPSA, Héctor Leonel Flores, y el abogado Rigoberto Espinal.
También recordamos la memoria del periodista Aníbal Barrow, y el artista plástico Ziad Suliman.
Todos ellos fueron destacados en cada una de las áreas en las que trabajaron o sirvieron. Su carisma, ideas, talento y acciones son valiosos recuerdos que mantendrán viva la esencia de sus vidas. Todos ellos serán recordados, así como serán recordados todos los hondureños cuyas vidas finalizaron en este 2013 que hoy también termina.
II Corintios 1: 3-4 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.
Los que se fueron
Arnulfo Pineda López. Con 58 años de carrera diplomática, el exvicecanciller será recordado como un hombre incansable que dedicó su vida en defensa de la patria. Falleció el 11 de enero.
Policarpo Callejas Bonilla. El 3 de marzo murió en Tegucigalpa el diplomático, a los 86 años de edad. Como un hombre trabajador y responsable será recordado el embajador emérito que laboró durante 58 años en la Secretaría de Relaciones Exteriores. Era considerado uno de los pilares de la cancillería hondureña.
Jesús Valladares. Décadas al servicio de Choluteca, el padre vive en los corazones de todos aquellos que valoran su legado, el cual no solo fue en lo espiritual sino en lo cultural, donde tuvo también grandes conquistas. El 29 de septiembre se apagó su vida, pero la llama de su entusiasmo y dedicación está encendida en la vida de quienes le conocieron.
Roger Silva. El 7 de octubre llegó con la noticia de la muerte del pintor hondureño. Familiares, amigos, el gremio artístico y los admiradores de su obra lamentaron la muerte del artista, definido como un hombre soñador, inteligente y vivaz que apoyaba el talento de los jóvenes.
Alejandro Valladares. Un hombre ejemplar, fue el embajador que durante 20 años representó Honduras ante la Santa Sede. Tal fue su excepcional desempeño que llegó a alcanzar el honorífico cargo de Decano del Cuerpo Diplomático. La Santa Sede le otorgó en 2008 el premio Bonifacio VIII, asimismo, recibió muchas condecoraciones entre ellas la Gran Cruz de la Orden de Pío IX, que le otorgó el papa Juan Pablo II, en 1993. Murió el 22 de octubre.
Roberto Canahuati. El 20 de diciembre, el luto llegó a la familia Canahuati con la muerte del destacado empresario. Su espíritu visionario fue ejemplo para los suyos.
Miguel Andonie Fernández. El 30 de noviembre murió el empresario hondureño. Su labor fue destacable en los sectores farmacéutico, educativo, empresarial y político. Quienes lo conocieron lo recuerdan como un hombre trabajador y honesto que siempre procuró el bienestar de la patria.
Rigoberto Espinal. El profesional del derecho murió la tarde del 27 de diciembre. Durante su trayectoria se desempeñó como magistrado propietario de la Corte Suprema de Justicia, fue catedrático, asesor legal del Ministerio Público y analista.
César Ordóñez. Maestro de generaciones fue el pintor sanmarqueño. Una enfermedad apagó su vida y los colores de su pincel el 9 de noviembre, pero su talento y creatividad quedaron inmortalizados en los lienzos que pintó en medio siglo de trayectoria, y en los conocimientos que traspasó a quienes fueron sus alumnos.
Héctor Leonel Flores. Amable, servicial, carismático y apasionado por su trabajo era el profesional que laboró durante 19 años en Grupo OPSA. La pérdida es irreparable y sus familiares, amigos y compañeros recordarán ese espíritu de superación que lo llevó a alcanzar importantes logros.