Salud y Belleza

Respirar aire contaminado aumenta las probabilidades de una amplia variedad de cánceres

La exposición a largo plazo a los contaminantes atmosféricos de materia fina particulada (PM2.5) y dióxido de nitrógeno (NO2) podría también aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de colon, de próstata y de otros tipos, encontraron los investigadores
12.08.2023

NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS.- Una nueva investigación vincula a la contaminación atmosférica con una variedad de cánceres, no solo con el cáncer de pulmón.

La exposición a largo plazo a los contaminantes atmosféricos de materia fina particulada (PM2.5) y dióxido de nitrógeno (NO2) podría también aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de colon, de próstata y de otros tipos, encontraron los investigadores.

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“Lo que vemos es que, con la contaminación atmosférica, observamos miles de casos adicionales de cáncer al año en el país”, advirtió el investigador sénior, Joel Schwartz, profesor de epidemiología ambiental de la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard, en Boston.

Los contaminantes a los que Schwartz se refiere son provocados por la combustión.

“No solo provienen de los coches y camiones, provienen de cualquier tipo de combustión (las estufas de leña, las plantas eléctricas de carbón, otros tipos de instalaciones de combustible), todos producen partículas de combustión”, aseguró.

La contaminación atmosférica no se relaciona solo con el cáncer, sino con la enfermedad pulmonar y cardiaca, y también con la demencia, apuntó Schwartz.

“Las personas piensan que la exposición a la materia particulada provoca una enfermedad en particular, pero la contaminación atmosférica en realidad no funciona así”, comentó. “La contaminación atmosférica interfiere en algunos procesos básicos del cuerpo que influyen en todo tipo de resultados de salud”.

La contaminación atmosférica puede aumentar el riesgo de enfermedades como el cáncer, al incrementar la inflamación por todo el cuerpo. También aumenta el estrés oxidativo, que provoca daño celular, e inhibe la capacidad del cuerpo de reparar ese daño, indicó Schwartz.

En el estudio, los investigadores recolectaron datos sobre millones de usuarios de Medicare, de 2000 a 2016. Ninguno había tenido un cáncer antes de los 75 años. El equipo de Schwartz también creó grupos para observar por separado los cánceres de mama, colon, endometrio y próstata, y cada grupo tenía entre 2 y 7 millones de personas.

El estudio encontró que la exposición crónica a la PM2.5 y el NO2 aumenta el riesgo de cánceres de colon y de próstata, pero no de cáncer de endometrio. La exposición al NO2 se vinculó con un riesgo más bajo de cáncer de mama, mientras que cualquier asociación con la PM2.5 fue inconcluyente.

El riesgo de estos cánceres se observó incluso en los lugares donde la contaminación se encontraba por debajo de los estándares nacionales, anotaron los investigadores. Ni siquiera las comunidades con un aire limpio son inmunes al riesgo de cáncer, dijeron.

También encontraron evidencias de que las comunidades con un índice de masa corporal (IMC) promedio más alto se enfrentan a un riesgo más alto de los cuatro cánceres debido a la exposición al NO2. El IMC es una medida de la grasa corporal basada en la estatura y el peso.

Además, el análisis mostró que las personas negras y las que estaban inscritas en Medicaid, el seguro subsidiado por el gobierno para las personas con unos ingresos bajos, quizá sean más susceptibles al cáncer de próstata y de mama por la PM2.5.

Los niveles de PM2.5 y NO2 son producidos por el tráfico, y las personas que viven cerca de carreteras y autopistas muy concurridas tienden a tener una mayor exposición a estos contaminantes. Como las personas con unos ingresos más bajos tienden a vivir en áreas con mucho tráfico, esto podría explicar el aumento en el riesgo de cáncer entre los afroamericanos y los usuarios de Medicaid, planteó Schwartz.

Schwartz planteó que deshacerse de las fuentes es en realidad la única forma de reducir el riesgo que el aire contaminado plantea.

Esto significa hacer que los coches, los camiones y las plantas eléctricas contaminen menos, y reacondicionar los vehículos más antiguos para frenar las emisiones. Dijo que también podría implicar prohibir las estufas de leña.

“El gobierno debe hacer un mejor trabajo al reducir su exposición”, observó Schwartz. “No es algo que usted o yo podamos hacer”.

W. Ryan Diver, director de análisis de datos de la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society), comentó que el estudio intenta vincular la contaminación atmosférica con algunos tipos de cáncer que en general no se asocian con la contaminación atmosférica.

“La pregunta ha sido si la contaminación se asocia con otros tipos de cáncer tan fuertemente como con el cáncer de pulmón, y este estudio amplía estas evidencias”, apuntó Diver, que no participó en la nueva investigación.

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“Hemos visto unas evidencias un poco más fuertes para el cáncer de mama con el NO2, que proviene de la contaminación relacionada con el tráfico, y este estudio lo respalda”, aclaró. “Pero para otros tipos de cáncer, en particular el cáncer de próstata, no ha habido muchas evidencias consistentes de que haya una asociación con la contaminación atmosférica”.

Incluso aunque las pruebas sobre el vínculo entre los cánceres estudiados y la contaminación atmosférica no sean tan fuertes, Diver enfatizó que un aire más limpio es una meta importante.

“Hay muchas evidencias de que una contaminación atmosférica más baja es mejor para la salud en general”, subrayó. “Aunque no haya asociaciones fuertes con algunos cánceres, hay bastantes asociaciones con muchas enfermedades distintas, entre ellas la enfermedad cardiaca, el accidente cerebrovascular y el cáncer de pulmón, de forma que ya hay bastantes evidencias para proceder a reducir los niveles de contaminación atmosférica”.