Utilidad

Miedo a hablar en público

Desenvolverse bien en público es importante para triunfar en el ámbito laboral

09.01.2012

El corazón comienza a latir rápidamente, el sudor es cada vez mayor, las manos se empiezan a poner heladas y temblorosas, ¿qué hacer con estos nervios? “Tengo el presentimiento de que todos se burlarán de mí y me quedaré en shock al no saber qué decir frente a tantas personas”.
Todos estos puntos son muy frecuentes en quienes padecen de fobia a hablar en público, es importante aprender a dominar esta situación en todos los campos del área laboral.

“En el trabajo es básico saber desenvolverse bien, ya que ayuda a incrementar el posicionamiento, estimula las ventas, facilita las comunicaciones y establece relaciones entre la audiencia objetivo, la empresa y su marca”, indicó la experta en recursos humanos Doris Rivas, quien también agregó que es indispensable desarrollar este tipo de competencias en nuestros colaboradores para interactuar con las diversas audiencias o servicios que la compañía ofrece.

Factores que lo producen
La mente juega un papel fundamental en la vida diaria de cada persona, es por ello que uno de los principales factores que lo producen son los pensamientos negativos. Conozca algunos de los pensamientos que enumeró la experta en el tema:

a)
Anticipa consecuencias desfavorables y negativas antes de emprender la tarea de hablar en público. “Los demás pensarán que solo digo tonterías, que lo que comento es muy obvio y se reirán de mí”.

b)
Evalúa negativamente la situación de hablar. “Odio expresarme en voz alta, es horrible y monstruoso hablar, no me gusta nada”.

c)
Realiza una valoración negativa de sí mismo, reprochándose sus escasas o nulas capacidades. “Nunca sabré hacerlo, no soy capaz de hablar. Otros valen pero yo no he nacido con esas cualidades y dones innatos”.

d)
Absolutiza su fracaso. “Lo hago todo mal y no podré nunca aprender; si intervengo va a salir desastroso; es mejor quedarme callado y no participar, porque si meto la pata con algo será un horror”.

e)
Obsesión por las reacciones fisiológicas o psicosomáticas. “Me estoy poniendo nervioso, seguro que los demás ven cómo me están temblando las piernas detrás de la mesa”.

f)
Voluntad de escapar de la situación estresante. “Estoy deseando que esto termine cuanto antes. Iré más rápido para acabar pronto con este mal rato”. “¡Quiero desaparecer, evaporarme, que nadie mire que estoy aquí!”.

g)
Utiliza comparaciones dañinas y destructivas. “No llegaré nunca a hablar como fulanito. No podré persuadir y convencer como menganito”.

h)
Sometimiento a las etiquetas que el entorno social pone. “Siempre he sido considerado algo torpe para expresar bien mis ideas”.

i)
Inestabilidad emocional. Todo lo ve negativo, lo que acarrea una percepción irreal de la situación.

Tips
- Lo primero que hay que desarrollar para mejorar el temor de hablar en público y afrontar el miedo es fortalecer la voluntad de trabajar este tema, pensando que uno no nace siendo un excelente orador, sino que se va construyendo poco a poco.

- Evite las situaciones de cierto estrés y ocultarse o pasar desapercibido en cualquier tipo de reunión en la que se presuma que es importante o necesario hablar ante un auditorio más o menos mayor.

- Realice un esquema del discurso, planificando o secuenciando los objetivos y analizando cuáles son los propósitos de nuestra intervención. Se debe persuadir, convencer, entretener, enseñar, decidir, corregir, enderezar y motivar, entre otros.

- Una ayuda para cambiar este tipo de diálogos internos de manera negativa a nivel de pensamientos es utilizar visualizaciones; es decir, proyecciones mentales de las imágenes de lo que se quiere lograr, para así dominar la conducta de hablar en público, mostrando competencia y seguridad.

- Una estrategia que puede ser útil es buscar los ojos de una persona que genere confianza o tranquilidad. Una vez encontrados podrán ser puntos de referencia cuando se necesita cierta aprobación o se precisa de mayor seguridad.

- Es básico tener claro que aprender una intervención al pie de la letra o de memoria no es lo más recomendable, ya que un lapsus o un pequeño olvido puede trastocar todo el discurso e incrementar el nivel de ansiedad y estrés.

- No hay que evitar las situaciones de hablar en público, sino, al contrario, afrontarlas. Si da largas y espera a que llegue el día clave de una presentación, todavía va a ser mayor la ansiedad. Es preciso que ensaye con personas de confianza. El espejo, en muchas ocasiones, puede ser un buen cómplice.

- Hacer simples ejercicios cotidianos como solicitar algo en una tienda o parar a una persona en la calle preguntándole la hora pueden ser momentos y oportunidades que le ayuden para ir soltándose para ocasiones más significativas.

- Realice ejercicios de relajación como el ejecutar una respiración fuerte y pausada, llenando los pulmones totalmente y expulsándolo poco a poco.

- Hay personas con ciertos rasgos obsesivos o perfeccionistas que les impiden ir relajadamente a una intervención en público. Tenga presente un guión de la presentación que va a realizar, un esquema que le oriente, le dirija y evite que usted se pierda. Tenga preparados algunos puntos que pueda utilizar en el caso de que se pierda; puede tener en su repertorio alguna anécdota o ejemplo que le dé tiempo para volver al apartado principal de su exposición.

Tags:
|