Tegucigalpa, Honduras.- Casi al filo de las 12:00 a.m. del 1 de enero de 2026, barrios y colonias de la capital vibraron con el bullicio de los fuegos artificiales y la quema de monigotes, una tradición con la que despidieron el 2025, recibiendo el Año Nuevo.
Después de la cena de fin de año, muchas familias se congregaron en las calles para poder disfrutar de la quema de monigotes, que en la mayoría de los casos, fueron realizados a la imagen de figuras políticas, con las que la población no quedó tan contenta.
Además de los tradicionales "años viejos", también hubo quema de pólvora, a pesar que la Alcaldía Municipal del Distrito Central había prohibido su venta, ya que los capitalinos siempre encuentran la forma de comprarla, según la tradición.
Cierre atípico
Para la mayoría de capitalinos, el cierre de 2025 fue "atípico", debido a la tensión política que se vivió desde antes de las elecciones generales que se realizaron el pasado 30 de noviembre, y de la declaratoria, que concluyó hasta el 30 de diciembre.
En ese sentido, la quema de pólvora, especialmente de los monigotes representó como todos los años: "despedida y renovación", para recibir el Año Nuevo, con mejores expectativas.
Durante las festividades, los ciudadanos también degustaron de los diversos platillos tradicionales como: nacatamales, carne de pollo o cerdo al horno, rosquillas y ayote en miel, entre otras delicias que siempre acompañan estas épocas.
Cabe mencionar que en otras regiones del país también le dieron la bienvenida al Año Nuevo, realizando las mismas actividades tradicionales.