Tegucigalpa, Honduras.- El Teatro Nacional Manuel Bonilla continúa cerrado al público y suma 11 meses de retraso en su proceso de restauración. El proyecto, que buscaba recuperar uno de los principales escenarios culturales de Tegucigalpa, apenas alcanzó un 40% de avance y permanece sin una fecha definitiva para su conclusión.
El emblemático recinto dejó de recibir actividades artísticas en agosto de 2025, cuando comenzaron formalmente los trabajos de restauración durante la administración anterior. Desde entonces, los artistas y el público esperan que las intervenciones permitan recuperar las instalaciones y devolverle su funcionamiento habitual.
Sin embargo, el tiempo transcurrió y las obras no concluyeron en el plazo establecido. A más de un año del inicio de los trabajos, el teatro continúa cerrado y la restauración no supera el porcentaje de avance que las autoridades reportaron meses atrás.
En su momento, la Secretaría de las Culturas, Artes y los Patrimonios de los Pueblos de Honduras (Secapph) informó que el proyecto registraba un avance del 40%. Esa cifra se mantiene como la última referencia conocida sobre el progreso de las intervenciones, mientras persiste la incertidumbre sobre la reanudación de las labores.
La restauración contemplaba trabajos en los ventanales, el techo y las sillas, además de otros componentes necesarios para recuperar las condiciones del inmueble. El objetivo era mejorar las instalaciones del teatro para que pudiera volver a albergar obras escénicas, conciertos y distintas actividades culturales.
De acuerdo con la planificación inicial, los trabajos debían concluir en enero de 2026. No obstante, el plazo venció sin que el recinto estuviera listo para reabrir sus puertas. Los retrasos dejaron pendiente una parte considerable de las intervenciones y prolongaron el cierre de uno de los espacios culturales más representativos de la capital hondureña.
El proceso comenzó a gestionarse desde el primer trimestre de 2025, cuando se presentaron los planes de licitación y los anuncios públicos relacionados con la restauración. Las obras físicas y la suspensión de las actividades artísticas iniciaron formalmente en agosto de ese mismo año.
En cuanto a la inversión, la entonces ministra de la Secapph, Anarella Vélez, informó que el proyecto contemplaba alrededor de 60 millones de lempiras. Sin embargo, personas vinculadas directamente con la intervención han señalado que actualmente no existe un monto definitivo, debido a los contratiempos y los costos adicionales que han surgido durante el proceso.
El retraso también tiene consecuencias para el gremio teatral hondureño, que perdió uno de sus principales escenarios para desarrollar presentaciones y acercar sus propuestas al público. Ante el cierre prolongado, los artistas han tenido que buscar otros espacios donde continuar con sus actividades culturales.
Entre las alternativas que han abierto sus puertas figuran la Alianza Francesa de Tegucigalpa, el Museo para la Identidad Nacional (MIN), la Sala de Teatro Padre Trino y algunos auditorios de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
Estos recintos permiten que los grupos teatrales mantengan parte de su programación, aunque las presentaciones deben adaptarse a las características y condiciones de cada espacio.