Repentinamente, a las 9:00 de la mañana de ayer, decenas de diminutas princesas ataviadas con vestidos de bolsas de frituras, animales con pelaje de papelillo, plantas de plástico y defensores del medio ambiente de apenas un metro de estatura ocuparon la plaza Central.
Era un mundo mágico y casi irreal, donde cualquier desperdicio -sin importar su origen- revivía para adoptar un nuevo uso y los niños pregonaban la protección del medio ambiente.
Pero sí fue real, porque las seis escuelas administradas por la municipalidad se encargaron que sucediera, así como decenas de alumnos de las instituciones capitalinas que marcharon en las calles, en el marco de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente.
La capital se vistió de verde con el único propósito de generar conciencia en la población y en las autoridades de la importancia que debe tener la protección y preservación de la naturaleza y su entorno.
Los mensajes
Previo y durante el acto en la plaza Central, los seis jardines de niños y dos escuelas municipales concentraron las miradas del público.
Y es que como antesala los centros educativos hicieron gala de su profundo ingenio y consciencia social, con estantes alusivos a los tópicos.
Cada centro educativo tuvo la misión de representar un tópico sobre el medio ambiente.
Exponer la variada fauna hondureña estuvo bajo los creativos maestros y estudiantes del kínder Reino de España.
En cambio, los representantes de la escuela Estrella de Belén explicaron al público la importancia y la exuberante riqueza de las reservas naturales, como La Tigra.
En cambio, el jardín de niños de este mismo centro elaboró figuras con material reciclable para hablar sobre el polémico tema energético.
Las consecuencias de la contaminación, sobre todo por las grandes industrias, fueron reveladas por los niños de la Enriqueta de Lázarus.
Mientras que el kínder de la misma institución montó una exposición sobre la flora.
Las bondades de la tierra fértil de Honduras cayeron en las laboriosas manos de los alumnos del jardín San Pablo, quienes elaboraron flores y plantas con envases plásticos y papel.
El color azul invadió el stand del kínder San Miguel Arcángel, pues trataron sobre la vitalidad del agua.
Las alternativas de reciclaje fueron abordadas por el Paula Zepeda de Acosta.
La clave de esta sensibilidad ecológica proviene de la implementación de una asignatura especial.
“Desde hace un año la municipalidad hace consciencia en sus escuelas, con la clase de Educación Ambiental”, destacó Lucrecia de Álvarez, esposa del edil Ricardo Álvarez.
El momento más célebre llegó con la exhibición de los trajes ambientales para elegir al rey y la reina infantil.
En ese sentido, con marcada inocencia, los niños modelaron sus vestuarios de bolsas plásticas, cajas de cartón, aluminio, flores y plantas.
Al final, Nahomy Elvir (4), de la Paula Zepeda de Acosta, y Christopher Ríos (6), del San Pablo, fueron premiados por el mensaje, la creatividad y el modelaje de sus atuendos verdes.
Calles verdes
En tanto, un verde ecológico se desplegó por las calles y avenidas de Tegucigalpa y Comayagüela.
Cada distrito educativo desfiló con sus respectivas instituciones enarbolando la defensa de la naturaleza.
Acompañados de sus padres, decenas de infantes de diferentes barrios y colonias marcharon con un solo objetivo: “Salvemos la Tierra, todavía estamos a tiempo”.