Apenas mide 6.5 centímetros de alto, pero su poder de convocatoria es un universo de grande.
Dentro del suelo patrio y fuera de sus fronteras, la Morenita es capaz de reunir en sus dos casas, el santuario y la ermita, a más de dos millones de feligreses que llegan a ofrecerle tributo y veneración.
Conforme se acerca el día de la solemnidad el próximo 3 de febrero, con la celebración de los 265 años del hallazgo de su imagen, el fervor crece en la comunidad de Suyapa.
Desde antes que iniciara la novena, que lleva por nombre 'La fe incondicional de Virgen María', cientos de devotos han realizado peregrinaciones.
Lleno impresionante
Los accesos a los templos santos estuvieron limitados.
Ante la cantidad de gente que se moviliza a pie por la zona, la Policía Nacional y la Dirección Nacional de Tránsito, igual que el Ejército, se encargan de establecer el orden.
Con motivo de la eucaristía en la que participó la institución castrense, fue preciso ayer cerrar algunas calles que dan acceso al Santuario de Suyapa y desviar el tráfico.
En las tres entradas al santuario se colocaron retenes policiales. Los conductores que venían del anillo periférico, la intersección hacia la aldea de Suyapa y el bulevar Suyapa, con dirección al santuario, no pudieron ingresar.
'Se tomó la determinación de cerrar estos accesos por la afluencia de personas que vienen a visitar a la Virgen y para que los peatones puedan transitar sin ninguna molestia', explicó el comisario Carlos Espinoza, jefe del Distrito 1-4 de la colonia Kennedy.
Además en todo el sector de Suyapa se desplazan durante la novena unos 200 elementos policiales, distribuidos en puntos estratégicos para garantizar la seguridad de los visitantes.
Los cuerpos de socorro también se han instalado en los alrededores del santuario. Estos se encargan de atender emergencias tales como heridas, toma de presión arterial, desmayos y agotamientos.
Fe que mueve montañas
Santa María de Suyapa, patrona de Honduras, recibió ayer a miles y miles de sus hijos, quienes la hicieron sentir la madre más feliz del mundo.
Del más remoto rincón del país, que difícilmente se identifica en el mapa, y del más cercano llegan los fieles para visitarla, pagar promesas o simplemente contemplar sus rostro moreno.
Los peregrinos llegaron de los departamentos de Olancho, Francisco Morazán, Cortés y Santa Bárbara, entre otros.
Esto hizo que ambas casas de oración pasaran todo el día colmadas de feligreses.
Don Heriberto Gómez hizo un esfuerzo por ahorrar durante un mes el costo de los pasajes, hospedaje y alimentación, con tal de venir a estar junto a la madre Santísima.
'Vengo desde Macuelizo, Santa Bárbara, para estar con mi madrecita que me cuida', declaró el feligrés.