Las obras de mitigación en el cerro El Berrinche son más que urgentes.
El anuncio de que en esta zona se puede producir un deslizamiento de tierra y formar un inmenso dique en el río Choluteca tiene con temor a María Altagracia Cardona, vecina del sector.
Por suerte, la capitalina de 63 años manifestó que Dios escuchó sus plegarias, pues ya se enteró de que iniciaron los proyectos de estabilización en el cerro y ese temor ya comienza a verse como una leyenda.
'Tengo años de vivir aquí y yo he oído decir que un misionero decía que por este cerro se iba a perder más de la mitad de la ciudad, porque se iba a desplomar', manifestó Cardona mientras hacía la señal de la cruz.
La realidad es que, para seguridad de Cardona, cinco mil personas que habitan en esta zona y la mitad de la población capitalina, los trabajos de reducción de riesgo se han puesto en marcha.
Convenio en acción
Las autoridades municipales han dejado este proyecto bajo la responsabilidad de expertos japoneses, tal como establece el convenio firmado el 2 de diciembre de 2011 entre la Alcaldía del Distrito Central y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (Jica).
La misión de expertos de la empresa japonesa Hazama Corporatión, con experiencia en obras de mitigación a nivel de Latinoamérica, ya comenzó con este proyecto que contará con una inversión de 228 millones de lempiras.
Para Hazama Corporation, los trabajos de mitigación de desastres en el cerro El Berrinche, que de acuerdo con el contrato se entregarán en un término de 23 meses, son los primeros que se ejecutan en un país de Centroamérica.
Cabe señalar que los habitantes de la zona no tendrán necesidad de desalojar, ya que no se tocarán las viviendas de los alrededores.
'Los vecinos lo que tendrán ahora es un vecindario más seguro, donde se reduce el riesgo y hay posibilidad de mejoramiento de las viviendas', manifestó el edil Ricardo Álvarez.
Las obras
Como parte de la obras, en primera instancia se contempla la habilitación de los accesos para el traslado de la maquinaria que operará en la zona y la apertura de una oficina.
Según Julio Quiñónez, subgerente del Comité de Emergencia Municipal (Codem), en la segunda semana de febrero se colocará la primera piedra para entrar de lleno a las obras concretas.
Luego se delimitará el espacio donde se construirán ocho pozos de infiltración, los que tendrán una profundidad de 32 metros por seis de diámetro.
Estos pozos tendrán perforaciones horizontales y formas semejantes a una pata de gallina, su función será hacer conexión con el agua acumulada que se encuentra en el subsuelo, captarla y reconcentrarla en un punto donde se instalará un recolector mayor.
Para hacer estas labores se traerá maquinaria especial del Japón, ya que en toda Latinoamérica no existe este tipo de equipos.
La primera fase incluye además la instalación de una red de varios canales que vendrán desde la parte alta del cerro y rodearán el área del campo de fútbol. Estos permitirán llevar el agua que se capte hasta el río Choluteca.
Estos canales tendrán una base de concreto y ladrillo molido para permitir la filtración de agua y evitar que se quede estancada.
En el campo de fútbol se construirá un terraplén con el fin de que haga contrapeso a la presión que se ejerce en la parte de arriba de El Berrinche.
Quiñónez informó que se instalarán extensómetros, pluviómetros e inclinómetros a fin de medir los fenómenos del suelo cada cierto período de tiempo.
'Con los extensómetros se permitirá medir la tensión del terreno, los inclinómetros nos ayudarán a determinar si hay movimientos de tierra y el pluviómetro sirve para determinar cuánta cantidad de agua hay en el subsuelo', explicó el funcionario.
Recalcó que las obras de mitigación en este sector son urgentes debido a las condiciones friáticas de El Berrinche, es decir que siempre hay agua en el subsuelo, los niveles cambian constantemente y, cuando llega la temporada lluviosa, esta fluye por el cerro.
Quiñónez estableció que parte de los compromisos será darles mantenimiento a la obras, que consistirá en la limpieza del sector, supervisión constante y monitoreo de los instrumentos instalados en el lugar.
Las obras en el caprichoso cerro El Berrinche iniciaron ayer con grandes expectativas, pero hay que esperar 23 meses para ver los resultados.