Una línea de paredes oscuras, demacradas y sombrías, descascaradas y descoloridas, se levantan en una emblemática calle empedrada.
La maleza crece rebeldemente y se vuelve cómplice y refugio de heces fecales y orines; más de algún vagabundo disfruta solventar sus urgencias fisiológicas en las esquinas.
Pero de la noche a la mañana, dos hermosas y vistosas guacamayas, adornadas de figuras mayas, resplandecen en aquellos muros del sendero La Merced.
La varita mágica está en unos 110 estudiantes de arquitectura de los campus universitarios de todo el país que se dieron cita en el casco histórico de Tegucigalpa para realizar una cruzada artística.
De esta forma, el contingente de universitarios revitalizó, además de este sendero, otros cinco puntos críticos y abandonados del centro histórico.
Preparación
La actividad se desarrolló en el marco del segundo encuentro de estudiantes universitarios de arquitectura del país.
En ese sentido, representantes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Universidad Católica “Nuestra Señora de Suyapa” (Unicah) y Universidad Tecnológica Centroamericana (Unitec) se presentaron a la cita artística.
También plasmaron su creatividad alumnos de la Universidad José Cecilio del Valle (UJCV), Centro de Diseño y Arquitectura y Construcción (Cedac) y la Universidad de San Pedro Sula (Usap).
Para este año, conscientes de la problemática de deterioro que agobia a la emblemática área, bautizaron la jornada con el lema “Rescate y Revitalización del Centro Histórico”, explicó Mónica Reyes, coordinadora del encuentro.
Para ello, dividieron la actividad en tres etapas claves: charlas, talleres y exposición.
El viernes se desarrollaron las charlas formativas por parte del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH) y la Gerencia del Centro Histórico de la Alcaldía.
Luego, los estudiantes se dividieron en seis grupos de trabajo para realizar la exploración y el taller en igual número de sitios.
Es así que el sábado inició la monumental transformación con el ingenio de los universitarios, quienes usaron materiales reciclables y pinturas donadas por la empresa privada.
Dos terrenos baldíos y unas puertas de madera deterioradas del sendero La Merced cambiaron su gris presentación por una más renovada.
La revitalización también llegó a un solar baldío del sendero La Brassavola, un muro perimetral del barrio La Plazuela y la fachada de la Antigua Penitencia Nacional.
“Vemos que a la gente le ha gustado nuestro trabajo. Los vecinos y los capitalinos colaboraron con nosotros en nuestra misión de rescatar el centro histórico”, reflexionó Reyes.