Su espíritu de superación los lleva a convertirse en los pequeños gigantes de la capital de Honduras.
Lograr que su colonia cuente con los servicios básicos, centros escolares y velar siempre por la protección de sus áreas verdes es motivo de orgullo para quienes habitan en la colonia Estados Unidos.
Ubicada en el kilómetro dos, salida a Valle de Ángeles, con una extensión de 20 mil metros cuadrados, este sector, que rinde tributo al país norteamericano, se fundó el 19 de diciembre de 1980.
Con una población de 1,000 familias en la actualidad se convirtió en un de los caseríos más famosos establecido a un extremo del denominado Cerro Brujo, un sitio donde lo sobrenatural puede pasar.
Pero lejos de las supersticiones, este cerro es considerado por los pobladores como el pulmón natural de la colonia.
EUA, su inspiración
32 años después de su fundación, la Estados Unidos es una de las colonias que día a día le apuesta a su desarrollo.
Para los pobladores, llevar el nombre de unos de los países catalogado como la primera potencia mundial es motivo de lucha por lograr imitarlo.
'En broma, uno dice voy a Estados Unidos, pero a la colonia, aclaramos, jajaja. Sin embargo, este nombre nos obliga a seguir luchando por salir adelante para mejorarnos como comunidad', señaló Domingo Galo, presidente del patronato de la comunidad.
Al igual que la gran nación del norte celebra este 4 de julio sus 236 años de independencia, también los pobladores de esta colonia conmemoran con júbilo esta fecha, incluso es tan representativa que muchos hasta la festejan en familia.
Los pobladores son bendecidos con clima agradable, debido a los cerros que les rodean.
“Siempre nos hemos caracterizado por promover entre nosotros la protección al medio ambiente, no permitimos que nos toquen los cerros', dijo Galo.
Asimismo, son ellos los artífices de tener un buen sistema de agua potable. “Nuestro mayor logro es contar con moderno sistema de agua potable provista directamente
de la planta de El Picacho. Eso nos garantiza un servicio básico día de por medio”‚dijo
Gladys Hernández, vecina.
Recordó que la colonia era una gran montaña por donde descendía el Río Chiquito, pero con el tiempo la modernidad ha hecho su asomo.
Esta colonia colinda con la San Miguel, La Travesía, La Aurora y El Sitio.
El reto es mejorar sus vías de acceso y no permitir la invasión de su cerro brujo.