En un trayecto tortuoso se han convertido las calles del barrio La Ronda, en el centro de la capital hondureña.
Y es que las dos arterias que conectan con el barrio Finlay, la doceava y tercera avenida, presentan serias y críticas irregularidades que impiden un tránsito fluido.
A pesar de que hace meses la comuna sometió el lugar a un proceso de rehabilitación vial, la obra no gozó de la durabilidad y diseño deseado, pues pasados los día gran parte del tramo se deterioró.
“Ni dos días duró el trabajo de la Alcaldía”, aseguró Humberto Salinas, residente.
Salinas explicó que la municipalidad, con la intención de conservar el pasado colonial del sector, reconstruyó toda la cuadra de calles empedradas, como el formato original, pero cometieron el grave error de colocar piedras demasiado pequeñas.
El vecino consideró que las dimensiones del material no fueron las correctas, pues impide la fluidez al manejar y perjudica considerablemente la parte mecánica de los automóviles, lo que se conjuga, para infortunio de la comunidad, con la mala calidad del proyecto.
También denunció que han tenido problemas con el sistema de aguas pluviales.