Dios jamás soltó su mano y por más de 14 horas le preservó la vida.
Aferrado a un rosario que nunca soltó desde que se lo dieron y con la certeza de encontrarse con los suyo, Luis Alberto Membreño Castro (22), el albañil que fue rescatado con vida luego de quedar atrapado en el fondo de un pozo, su historia es un ejemplo de que los milagros existen.
Este joven ademas de ser maestro de la construcción, también se gana la vida haciendo fletes en una carreta tirada por caballo. Su humilde vivienda ubicada en las bordes del río Cangrejal a la altura de la colonia Kawas, delata la pobreza extrema en que vive.
La necesidad de mantener a su familia, lo obligaron a buscar otras formas de vida para llevar el sustento a su hogar, ya que en los últimos meses la situación ha sido crítica al extremo de no tener oportunidades para hacer el oficio y la actividad a la que se dedica.
Su esperanza de ganarse unos centavos fueron alentadas el pasado miércoles, cuando Membreño Castro junto a otros cinco compañeros más agarraron un contrato de construir un pozo malacate en una vivienda de la colonia Villas del Este a un costo de 6 mil lempiras.
“Ahí íbamos a ganar mil lempiras cada uno; y yo iba a ganarme otros centavos más, porque iba a instalar la bomba y el rotoplast en ese mismo lugar”, relató.
El jueves 31 de octubre era la fecha en que iban entregar la obra que apenas llevó dos días en construirla. Pero jamás imagino que el pozo que él mismo construyo se convertiría en su peor pesadilla.
Sintió la mano de Dios
“Ya habíamos logrado ubicar el agua, íbamos a meter el tubo para salirme, cuando de repente se vino el derrumbe. Yo brinqué a una parte e hice todo por capearme pero ya en la última capa fue la que me enterró. Gracias a Dios y a los bomberos que estoy con vida”, agradeció el sobreviviente.
Su cuerpo quedó totalmente cubierto de arena, solo la boca era el único sentido visible que daba signos de que aun estaba vivo, y para mantenerlo con vida.
“Sentí que me ahogaba, no podía respirar, solo sentía unas manos heladas que me pusieron en las planta de los pies que me impulsaron cuando me levantaron para sacarme. Y fue en ese momento cuando logré sacar la cara y me destaparon, y me metieron una manguera en la boca para poder respirar”, recordó, Membreño Castro, quien atribuyó a la mano de Dios y al esfuerzo humano del Cuerpo de Bomberos
su glorioso rescate.
Con golpes en su rostro y parte del cuerpo, este valiente joven, también conserva un rosario que le dio el bombero Ramón Rodríguez (“Moncho”) quien estuvo de principio a fin en su rescate, y que se convirtió en su aliado y amigo en el fondo de este pozo; un agujero que parecía ganarle los esfuerzos y habilidades a toda una institución bomberil que hacia lo imposible por rescatarlo, pero al final este pozo infernal fue vencido por la perseverancia, la fe y la paciencia de un joven que se resistía a no ser tragado por la tierra que simulaba a una fiera hambrienta.
Fe
“Este rosario que tengo en la mano, me lo dieron cuando estaba adentro, ya para las últimas horas que me iban a sacar, no lo solté, y con él nos pusimos a orar con Moncho ”, mostró el obrero, mientras conservaba este objeto religioso en su mano izquierda, cuando se recuperaba en una de
las salas del Hospital Atlántida.
“Después lograron destaparme hasta la cintura, y en ese entonces yo les ayudé, saqué fuerzas de donde no tenía, me apoyé con los codos hasta cierta parte y de ahí me le colgué el hombro de Moncho y me jalé hacia arriba hasta liberar mi pierna derecha”, decía.
Agradecimiento
Su compañera de hogar, su madre y demás familiares no se cansaban de dar gracias a Dios por tenerlo con vida, “Estoy muy agradecida con Dios porque mi hijo de ahora en adelante es un milagro de Jesucristo, después este sacrificio que ha vivido. No tengo palabras para agradecer a todos lo que se unieron en cadena de oración por la vida de mi hijo”, decía en medio de lágrimas María de la Cruz Castro, madre de este joven, quien no se cansaba de acariciarlo.
La sala de emergencia del centro hospitalario estuvo concurrida de amigos y personas que se acercaba para felicitar a Castro, quien se ha convertido en el símbolo que ha dignificado la labor del Cuerpo de Bomberos.
Katy Francisca su compañera de hogar por dos años no podía ocultar la emoción de tener de nuevo al hombre de su sueño. “Lo primero que me pregunto fue por los cuatro niños”, decía mientras su mirada no se despegada del rostro de su amado.
Lo sucedido a Membreño Castro lo ha motivado querer forma parte del Cuerpo de Bomberos de esta ciudad, “ya el jefe del Cuerpo de Bomberos me dijo que si quería formar parte de esta institución que estaban abiertas las puertas, porque era muy valiente al haber estado calmado dentro del agujero aun enterrado”, comentó.